Los trabajadores del frigorífico Euro de Villa Gobernador Gálvez firmaron este lunes un acuerdo con un grupo inversor y reactivarán la producción tras casi nueve meses de cese de las actividades.
"Después de 259 días de una lucha incansable, defendiendo nuestros puestos de trabajo, la historia tuvo el final que esperamos tanto", celebraron en relación a la toma y custodia de las instalaciones que comenzó el 10 de noviembre pasado.
"Fueron meses de resistencia, durmiendo en la fábrica junto a nuestras familias, lavando autos, organizando festivales y ventas de tortas asadas para generar ingresos, además de soportar robos, enfrentamientos y momentos muy difíciles", señalaron sobre ese proceso que este medio narró en el verano.
Luego, a mitad de año, se organizaron para poner en marcha la planta “para demostrar que funciona”.
El acuerdo es con un grupo inversor de Buenos Aires, dedicado a la producción de chacinados y embutidos, que alquilará las instalaciones de San Diego y Buenos Aires por cinco años, con opción de compra.
Los trabajadores agradecieron a sus "familias por siempre estar apoyándonos y nunca bajar los brazos, a la comunidad de Villa Gobernador Gálvez, a nuestro sindicato de la carne por bancarnos estos nueve meses, sindicatos amigos, gremios, organizaciones sociales, políticas y estudiantiles que estuvieron juntos a nosotros".
Como anticiparon la semana pasada, el nuevo grupo empresario aportará la materia prima necesaria para reactivar gradualmente la planta productiva, donde antes operaban unas 400 personas.
Los responsables de la administración privada se harían cargo de abonar los sueldos atrasados y de garantizar la provisión de insumos esenciales. "Nosotros lo único que queremos es recuperar nuestros puestos de trabajo", sostuvo Hugo, uno de los voceros del grupo.
Reactivación por etapas
El retorno a las actividades no será total desde el primer día, sino que comenzará de manera progresiva. La histórica planta de la región ocupa prácticamente una manzana y cuenta con seis sectores diferenciados que requieren puesta a punto.
"Sería uno de los sectores que se reactivaría por principio, lo que es materia prima de tripas naturales para embutido, esperando que se reactiven los otros lugares. Arrancaríamos con 25 o 30 personas a esperar que se vayan sumando los operarios que quedan afuera", especificó el trabajador.
La paralización del predio afectó fuertemente a las bases obreras. De la gran plantilla inicial, quedaron unas 80 familias sosteniendo la protesta y la ocupación pacífica, ya que el resto debió buscar otras alternativas laborales ante la severa asfixia económica.



