Rosario Central busca clasificar primero en la Zona B a los playoffs del torneo Clausura. También quiere ser el mejor de la tabla anual para mostrar que no fue casualidad lo del año anterior. Y este sábado ante Atlético Tucumán, en el estadio Monumental José Fierro por la fecha 13, mostró que sigue peleando por las dos cosas. 

El Canalla se impuso 3 a 2 al Decano en un partido de locos. Pegó dos piñas de entrada y parecía que tenía el control del partido. Se durmió y casi se le escapa, pero una pincelada de talento en el final lo salvaron. El equipo de Almirón se impuso y sigue sumando. 

Central arrancó el partido concentradísimo y su rival todo lo contrario. Por eso, en seis minutos ganaba 2 a 0. Lo llamativo del caso no era solo la diferencia en el marcador sino el inusual goleador. Gastón Ávila se vistió de "9" para desviar un centro bajo de Di María y luego de "tres dedos" la clavó por arriba de Ingolotti, tal vez haya querido tirar centro. No lo sabremos hasta que lo admita.

     
     

Después, el equipo de Almirón manejó el trámite del partido. Pero de tanto manejarlo, empezó a ceder espacio y tiempo. La cosa se complicó demasiado.

El primer aviso llegó a través de una pelota quieta. En un córner directo, Alexis Canelo metió un gran cabezazo y descontó.

     

El trámite había cambiado y la inercia iba hacia el otro arco. Por eso, en la mejor jugada de los tucumanos del primer tiempo Ramiro Ruiz Rodríguez empató el partido.

     

En la última del primer tiempo, Ingolotti se redimió del error del gol de Ávila y le tapó el tercero a Di María, que buscaba cruzar un lindo remate de zurda. 

En el complemento, Di María se hizo cargo del equipo. Otra vez. Un disparo desde afuera que se apenas por arriba, un tiro libre para complicar al arquero con el pique, un centro a la cabeza de Campaz. Fideo buscaba que Central recuperara la ventaja.

Sin embargo, quien salvó al Canalla fue uno que se le parece, al menos físicamente. Julián Fernández metió una apilada típica de Fideo, de su mejor versión europea, y antes de entrar al área la colgó del ángulo con zurda.

     

Almirón lo mandó a la cancha junto con Marco Ruben cuando vio que el partido se le empezaba a escurrir. Y el talentoso mediocampista le pagó con una victoria que vale oro: vale la punta de la zona y la pelea por la tabla anual.

Central ganó un partido clave porque se mantiene en el lote de los protagonistas y porque volvió a mostrarle al fútbol argentino que tiene con qué pelear. Lleva siete sin perder, ganó cinco de los últimos seis y quiere más.