En la victoria 3-1 ante Jordania, el imponente AT&T Stadium demostró que el fútbol en Estados Unidos se vive a través de la tecnología y el consumo. Pedidos por QR hasta el asiento, comida de todo tipo y la obsesión por aparecer en la "pulgada" de Messi.
La selección cumplió en la cancha, venció 3 a 1 a Jordania en su tercera presentación y ya piensa en los 16avos de final de la Copa del Mundo. Pero para quienes estamos acostumbrados a la liturgia del fútbol argentino, la verdadera noticia estuvo en las tribunas. En el imponente AT&T Stadium de Dallas, el partido por momentos pasó a segundo plano y los ojos del público se desviaron hacia arriba. Literalmente.
Es que este estadio cuenta con una de las pantallas de video de alta definición más grandes del mundo. Suspendida a unos 30 metros sobre el campo de juego, la estructura es un monstruo que acapara toda la atención. En este Mundial, las pantallas son las verdaderas protagonistas.
Llamó poderosamente la atención ver cómo los hinchas locales y muchos turistas están más pendientes de aparecer en la pantalla que de lo que pasa en el césped. Las cámaras van ponchando a la gente en las tribunas en los momentos de parate, y la locura de los hinchas es total: saludan, bailan y se desesperan por verse ahí arriba.
A eso se le suma la obsesión por los celulares. Nadie quiere perderse una jugada, pero nadie la mira con sus propios ojos; todos la siguen a través del lente del teléfono para grabarla. Como era de esperarse, la gran mayoría de las imágenes y los flashes se los llevan los jugadores argentinos, con Lionel Messi a la cabeza de una "Messimanía" que no distingue camisetas.
Un shopping con cancha de fútbol
La experiencia adentro del estadio es lo más parecido a estar en un centro comercial de lujo. Para comer y tomar, tenés lo que se te ocurra: desde las clásicas hamburguesas, panchos, nachos con queso, pororó y algodón de azúcar, hasta bebidas de todo tipo: gaseosas, cerveza, whiskies y tequila.
Pero lo que rompe el molde es la comodidad. En cada una de las butacas hay un papel con un código QR. Lo escaneás con el celular, hacés el pedido en una plataforma, pagás y te traen la comida y la bebida directamente hasta tu asiento. Es como si la pedís en una app estando en tu casa y te la llevan a la puerta, pero dentro de un estadio y viendo un partido de la selección argentina. Primer mundo absoluto.
Para el que prefiere estirar las piernas, la opción es levantarse e ir hasta los puestos de comida y barras, que están por todos lados. Lo curioso es que la gente ya no espera a que termine el primer tiempo para ir a comprar. En este torneo, la FIFA implementó el parate obligatorio por hidratación a los 22 minutos de cada etapa, y los hinchas aprovechan ese bache exacto para reponer su stock de comida y tomar algo fresco.
Argentina gana, gusta y avanza en Texas. Pero en la tierra del show y el consumo, el fútbol se convirtió en una experiencia de pantallas, tecnología QR y bandejas de nachos. Un Mundial en versión Hollywood.



