Frente a los constantes reclamos de los principales jugadores del mundo, la ATP (Asociación de Tenistas Profesionales) decidió tomar cartas en el asunto y ensayará una prueba piloto para cambiar una de las normativas más antiguas del tenis: modificarán la frecuencia del cambio de pelotas durante un partido.

El punto central del conflicto comienza en la frecuencia del recambio durante cada encuentro. Bajo el reglamento actual, las pelotas se reemplazan por primera vez tras los primeros siete games y, a partir de allí, cada nueve juegos. Esta situación genera un desgaste prematuro en el material, obligando a los deportistas a recalibrar la tensión de sus encordados y adaptar sus golpes en pleno desarrollo del partido.

Jugadores de la talla de Daniil Medvédev manifestaron públicamente sus dudas sobre el diámetro y la consistencia de los balones. A su voz se sumaron la del vigente campeón de Roland Garros, Alexander Zverev, y la del número diez del ranking, Taylor Fritz, quienes remarcaron la pesadez y lentitud del material. A mayor desgaste, las pelotas pierden presión interna, se despeluznan y sufren un freno superior en el aire, lo que altera radicalmente el ritmo del juego.

Según reveló el medio The Athletic, la entidad madre del tenis masculino implementará un testeo durante un torneo del Challenger Tour del próximo mes. La prueba establecerá el primer cambio de pelotas a los cinco games de iniciado el cruce, para luego realizar las siguientes sustituciones cada siete juegos hasta el cierre del partido.

De confirmarse la adopción definitiva de este sistema, el deporte ganará en dinámica, velocidad y fluidez, garantizando tiros más potentes y un menor impacto físico en los atletas. Sin embargo, la medida supondrá un desafío económico adicional para las organizaciones de los torneos, que deberán afrontar un presupuesto sensiblemente mayor para la compra de los insumos.