Rosario experimentó en los últimos días una notable proliferación de mosquitos que llamó la atención de los vecinos, en especial por tratarse de la temporada otoñal. El director municipal de Control de Vectores, Carlos Tasinato, analizó este fenómeno y explicó que las condiciones climáticas actuales generaron un escenario ideal para la reproducción de estos insectos, aunque llevó tranquilidad al aclarar que la cantidad total es menor a la registrada en años anteriores.
El funcionario detalló que, a diferencia de los meses de enero y febrero que se caracterizaron por la sequía y el calor extremo, el clima reciente presentó un cambio drástico que favoreció la multiplicación de los insectos. “Tuvimos un verano muy tranquilo. Eso se debía a las condiciones ambientales, sobre todo de baja humedad y temperaturas muy altas para que el mosquito sobreviva. Ahora hay mucha humedad y una temperatura ya más moderada. Eso hace un cóctel explosivo para la población de mosquitos”, precisó.
#CadaDía | AUMENTÓ LA PRESENCIA DE MOSQUITOS TRAS LAS ÚLTIMAS LLUVIAS ����️
Especialistas advirtieron que en las últimas semanas se registró un incremento de mosquitos en distintos sectores de la ciudad.
"La presencia de mosquitos es bastante irregular, dependiendo la zona hay… pic.twitter.com/pjL1hWdkhb— elTresTV (@elTresTV) April 20, 2026
A pesar de esta percepción generalizada de aumento, Tasinato subrayó que el impacto varía según la zona de la ciudad. Según explicó, la distribución no es pareja, sino bastante irregular. Esto significa que en algunos barrios los vecinos pueden encontrarse con poblaciones muy altas, mientras que en otros sectores prácticamente no se detecta la presencia del insecto.
Además, estimó que el grueso de los mosquitos ya nació y, aunque la situación podría replicarse con las nuevas lluvias, sería en menor cantidad, ya que la llegada del invierno autorregulará la población de manera natural.
Las especies en circulación y el dengue
Al ser consultado sobre los tipos de mosquitos que circulan actualmente, el director municipal indicó que, por estar en otoño, existe una diversidad de especies. El más común sigue siendo el Culex, conocido popularmente como charquero. Sin embargo, advirtió que todavía hay presencia de Aedes aegypti, el vector transmisor del dengue, aunque en mucha menor cantidad de lo que se registró en el verano o durante el año pasado.
De hecho, se trata de una temporada muy distinta a otras en las que hubo brotes de dengue tanto en Rosario como la provincia de Santa Fe. A fines de marzo el Ministerio de Salud confirmó la detección del primer caso importado en el departamento San Cristóbal.
Hasta la semana epidemiológica 14, Santa Fe acumula 1.249 notificaciones relacionadas con casos sospechosos dengue, de los cuales solo uno está confirmado: uno importado desde Maldivas, identificado bajo el serotipo DENV-3.
Tasinato explicó que las especies desaparecen por etapas a medida que desciende la temperatura. “El primero que desaparece va a ser el Aedes, a medida que vaya descendiendo la temperatura. Y el último, quizás el más resistente, que inclusive yo digo que no se termina de nunca, porque en pleno invierno lo podés ver, es el charquero”, puntualizó.
En relación a la baja en la reproducción del mosquito transmisor del dengue, el especialista consideró que influyó tanto el verano seco como las acciones preventivas de los vecinos. “Creo que ha habido una toma de conciencia por parte de la población, se han seguido haciendo los controles habituales de descacharrado, de divulgación, del conocimiento y del manejo que se tiene que tener en el domicilio para con este mosquito”, valoró.
A su vez, reflexionó sobre el impacto de los cambios climáticos a largo plazo: “Sí notamos que tenemos más tiempo al año combatiendo mosquito que hace 20 o 30 años atrás”.
Cómo evitar la cría en los hogares
Finalmente, el titular de Control de Vectores remarcó la importancia de mantener las medidas de prevención en las casas para evitar que se reproduzcan tanto el Aedes como los mosquitos comunes. La principal recomendación apunta a la eliminación o el control estricto de los reservorios de agua en patios y jardines.
Hizo especial hincapié en el cuidado de las piletas, tanto las de lona como las de material, que suelen quedar abandonadas en esta época del año con las primeras bajas de temperatura. “Esas piletas se dejan de usar y el agua sigue estando, ya sin cloro, no tiene movimiento y eso puede hacer que el mosquito se pueda desarrollar tranquilamente”, concluyó.



