La Fuente de las Proas volvió a funcionar y largar sus chorros de agua en el frente del Monumento a la Bandera de Rosario. Este martes se podía advertir la activación del flujo, que de acuerdo a lo que pudo averiguar Rosario3 con fuentes gubernamentales, se trata de una prueba en el marco de su reparación.

De esta manera, rosarinos y visitantes podían vislumbrar cómo se verá el edificio histórico más emblemático de la ciudad cuando su remodelación esté concluida. 

La activación de la pieza hídrica forma parte de la obra de restauración que fue traspasada a manos provinciales tras años de tardanzas cuando estaba al frente el gobierno nacional.

La Fuente de las Proas es una de las piezas hídricas escultóricas más destacadas del Monumento Nacional a la Bandera, ubicada frente a la torre principal y flanqueada por las esculturas colosales del río Paraná y el océano Atlántico.

Alan Monzón 
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Fue ideada por los arquitectos Ángel Guido y Alejandro Bustillo, junto a los escultores Alfredo Bigatti y José Fioravanti, como parte del conjunto inaugurado en 1957. Constituye un punto central de la ambiciosa puesta en valor del monumento, que incluye la reparación integral del sistema de cañerías, renovación de bombas de agua e iluminación, además de la recuperación de su entorno.

En marzo pasado, después de casi una década de anuncios, demoras y rediseños, con la presencia del gobernador Maximiliano Pullaro, se formalizó el traspaso de las obras de remodelación del Monumento Nacional a la Bandera de la Nación a la Provincia de Santa Fe.

Alan Monzón  
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Una larga historia

La valoración integral del Monumento a la Bandera fue anunciada por primera vez en 2016, durante la presidencia de Mauricio Macri. La obra se licitó, comenzó en 2017 y tenía un esquema de financiamiento compartido: 70 por ciento a cargo de Nación y 30 por ciento de la Municipalidad de Rosario. El plazo original preveía terminarla en 2018. Nunca ocurrió.

Lo que siguió fue una secuencia ya conocida en Rosario: atrasos en los pagos, recortes presupuestarios, reformulación del proyecto, desaceleración de tareas y un cronograma que se fue corriendo una y otra vez. En 2018, con la crisis económica de aquel año, el proyecto se achicó. En 2019, la entonces intendenta Mónica Fein dejó una frase que resumió el clima de época: dijo que el Monumento estaba “secuestrado”.

La gestión siguiente tampoco logró sacarlo de esa condición. Durante el gobierno de Alberto Fernández hubo nuevos anuncios y una nueva adjudicación. En febrero de 2023 se informó la continuidad de las tareas con la empresa Dyscon S.A., bajo un presupuesto de 530 millones de pesos y un plazo de ejecución de 12 meses. Pero la obra volvió a frenarse. Primero por la interrupción de pagos nacionales, después por la inflación y la redeterminación de costos, y finalmente por el congelamiento práctico del proyecto.

 Alan Monzón 
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En febrero de 2025 se produjo una reactivación parcial, que generó otra vez expectativas de finalización. Sin embargo, esa reanudación tampoco alcanzó para darle continuidad plena. Este año volvió a quedar frenada y se aceleró entonces una alternativa que venían explorando la provincia y el municipio: que Nación cediera formalmente la obra para que Santa Fe pudiera tomarla y concluirla con recursos propios, sugerida desde el propio programa El Contestador.

En términos políticos, el acuerdo le permite a la Provincia apropiarse de una obra con alto valor simbólico en Rosario y, al mismo tiempo, despegarla del cuello de botella nacional que la mantuvo empantanada. En términos administrativos, significa que Santa Fe asume la responsabilidad de terminar lo que falta.

El ministro Enrico explicó que el trámite no fue sencillo. “Transferir una obra que es nacional y pasársela a la provincia es un lío para la Nación, para la provincia, papeles, recambio de presupuesto, de un montón de cosas”, dijo en Radio 2. Incluso contó que el proceso se demoró algunos días más por un imprevisto: el secretario de Obras Públicas de la Nación, Luis Jovini, sufrió un problema de salud grave justo antes de firmar la documentación.

Alan Monzón  
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Eso obligó a rehacer parte del circuito formal. “Hubo que hacer un decreto, una resolución del ministro de Economía para hacer otra autorización a otro funcionario”, detalló. La descripción, más allá de la anécdota, sirve para mostrar que el acuerdo no fue solo una decisión política, sino también una ingeniería administrativa para que la obra pudiera salir del limbo.

La Provincia ya se puso en contacto con la empresa contratista para que reconstituya el equipo de trabajo y vuelva a montar la dinámica de obra. “Hay que darle duro, día y noche”, dijo Enrico, al describir la exigencia de tiempos que le trasladaron a la firma para llegar con el predio en condiciones al 20 de junio.

Según el último detalle técnico difundido días atrás por funcionarios municipales, la obra tiene todavía un tramo importante pendiente. No se trata de terminaciones menores, sino de intervenciones sensibles en distintos sectores del complejo.

Alan Monzón  
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Entre las tareas faltantes figuran la puesta en marcha del ascensor, trabajos en la Sala de las Banderas, la impermeabilización de la fuente de la proa, la restauración de la llama votiva y revisiones eléctricas e intervenciones de detalle sobre distintos componentes del conjunto monumental.

También resta completar sectores donde ya hubo trabajos parciales de restauración, limpieza, consolidación de placas, recuperación de esculturas y tratamiento de superficies de mármol y bronce.

El cálculo oficial es que todavía queda una porción significativa de la obra, aunque el mensaje político del municipio y la provincia viene siendo el mismo: si la obra vuelve a tomar ritmo continuo y se despeja definitivamente el problema del financiamiento, el plazo del 20 de junio es exigente pero alcanzable.