“Hola, me llamo Bere, tengo 16 años; hace más de un año que vivo en una institución. A futuro tengo ganas de estudiar veterinaria”. Así empieza el video con el que una adolescente santafesina decidió contar su historia y pedir que una familia la adopte.

El testimonio fue difundido este jueves por Radiópolis, en Radio 2, donde también entrevistaron a Adriana Bonelli, directora del Registro Único de Aspirantes a Guarda con Fines Adoptivos de Santa Fe (Ruaga). La funcionaria explicó que el caso de Bere forma parte de una realidad más amplia: la de chicos y chicas que atraviesan la adolescencia en instituciones de protección y esperan ser adoptados.

En el video, Bere, que está alojada en una institución del centro de la provincia, cuenta que está en tercer año de la secundaria, que en sus tiempos libres le gusta estar con sus hermanos y con su sobrina, y que disfruta bailar y patinar, dos actividades que ya no practica pero que fueron muy importantes para ella. También habla de su sueño: “Me encantan los animales. Quiero esa familia que me acompañe, que esté conmigo, que me ame”.

“Es un sueño que tengo desde siempre y me emociona. Sé que este video le va a llegar a muchas personas. Así que si vos, mamá y papá, están buscando una familia y somos una hija, acá los espero con los brazos abiertos. Gracias por ver mi video, espero que le llegue a más personas”, dice Bere frente a cámara.

Bonelli remarcó que la decisión de grabar y difundir el video fue de la propia adolescente y que se hizo con autorización judicial. “Ella quiso grabar y difundir este video. Esto lo hace con una orden judicial. Ella pide ser escuchada, es su derecho”, explicó la titular del Ruaga.

Según detalló, Bere pidió ser escuchada por la jueza a principio de año y volvió a hacerlo entre abril y mayo. En esa instancia llevó una carta en la que expresó su voluntad de hacer el video, aun conociendo los alcances que podía tener la difusión pública. “Ella misma expresa y da su consentimiento expreso”, señaló Bonelli.

La adolescente vive actualmente en un centro de resguardo y podría permanecer allí hasta cumplir la mayoría de edad. Pero en su carta, según contó la funcionaria, planteó otra expectativa: “Ella confía en que hay gente buena y que tiene una oportunidad. No busca una familia perfecta, busca un hogar”.

Setenta adolescentes esperan una familia

La directora del Ruaga explicó que en Santa Fe hay actualmente alrededor de 70 niños, niñas y adolescentes de entre 12 y 17 años en convocatorias públicas de adopción. Es la franja en la que más se reduce la disponibilidad de familias aspirantes.

En el caso de Bere, Bonelli precisó que está institucionalizada desde hace diez años y que tuvo una vinculación fallida. “Lamentablemente, al ser más grandes los niños, niñas y adolescentes, la disponibilidad adoptiva de los aspirantes va decayendo”, dijo.

La funcionaria aportó un dato que marca la dificultad: el 85 por ciento de los aspirantes admitidos en el registro tiene disponibilidad adoptiva hasta los 12 años como máximo. Es decir, cuando los chicos y chicas superan esa edad, las posibilidades de encontrar una familia se reducen de manera significativa.

Consultada sobre quién puede postularse para adoptar a Bere, Bonelli aclaró que para las convocatorias públicas no hace falta estar previamente inscripto en el Ruaga. Las personas interesadas deben comunicarse con el registro, responder algunas preguntas iniciales, completar un formulario y luego atravesar entrevistas similares a las que se realizan a los aspirantes que integran las listas formales.

Después de ese proceso, se conforman legajos que son elevados al juzgado. Será la Justicia la que eventualmente cite a audiencias de conocimiento y defina si alguno de esos postulantes puede iniciar una vinculación con Bere.

Bonelli contó además que ya hubo consultas por el caso. “Tenemos comunicaciones, correos; todavía no hay devolución de formularios, pero tenemos alrededor de diez consultas”, dijo durante la entrevista.

Uno de los puntos abordados la entrevista fue qué ocurre con los adolescentes institucionalizados cuando llegan a la mayoría de edad sin haber sido adoptados. Bonelli explicó que la protección en instituciones del sistema estatal llega hasta los 18 años.

Mientras tanto, dijo, los chicos siguen estudiando y reciben herramientas para prepararse para la vida adulta. Pero la funcionaria fue clara: “La protección en las instituciones termina a la mayoría de edad”.

También reconoció que en los procesos de adopción puede haber desistimientos. “Hay desistimientos, sí”, dijo, y explicó que a veces, aun con adultos evaluados, aparecen situaciones difíciles de sostener; otras veces son los propios adolescentes quienes piden volver a los hogares.

El antecedente de Nata

El caso de Bere tiene un antecedente reciente que conmovió a Rosario y a la provincia: el de Nata, un adolescente santafesino de 14 años que también grabó un video para pedir una familia.

En diciembre pasado, su testimonio se viralizó. “Mi deseo para esta Navidad es tener una familia”, decía Nata en el video, que generó una respuesta inédita: según publicó La Capital, hubo más de 500 familias interesadas en adoptarlo, incluso desde otros países. Meses después, Nata consiguió una familia. gar.

Cómo anotarse

Bonelli recordó que, desde el 1º de mayo, el Ruaga habilitó un sistema de inscripción mensual, del 1 al 10 de cada mes, en modalidad ciento por ciento online. La inscripción vigente estará abierta hasta el 10 de julio.

La funcionaria dijo que el registro fue puesto al día después de haber encontrado, al asumir en diciembre de 2023, “mucho atraso” y “muy pocas evaluaciones hechas”. También sostuvo que Santa Fe es hoy uno de los registros del país con mayor cantidad de aspirantes.

Pero el caso de Bere vuelve a poner el foco en la pregunta más difícil: cuántas de esas familias están dispuestas a adoptar no a un bebé ni a un niño pequeño, sino a una adolescente con historia, vínculos, recuerdos, deseos propios y una frase que resume su pedido: “Acá los espero con los brazos abiertos”.