La situación laboral en Argentina está atravesando un momento complejo en el que confluyen datos negativos en distintos indicadores, desde el estancamiento del empleo y la pérdida de poder adquisitivo de los salarios, hasta la falta de expectativas positivas entre los empresarios del país.

Según refleja un informe del Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec) con datos del Indicador de Confianza Empresarial (ICE), la combinación de la situación económica actual, la falta de expectativas de mejora y el nivel de stocks configuran un panorama mayoritariamente desfavorable en el que el 37,3% de las empresas calificó su situación comercial como mala y un 57,3% como normal. En tanto, apenas un 5,3% valoró su situación como buena.

Esto se refleja en rubros como el de supermercados y autoservicios mayoristas, en donde el ICE se ubicó en -6,2%, consolidando un clima de negocios en terreno negativo en el que prima la cautela a la hora de analizar eventuales inversiones y contrataciones.

De cara al segundo trimestre del año, las expectativas tampoco muestran un cambio significativo. El 69,3% de los empresarios considera que su situación se mantendrá sin cambios, mientras que el 16% espera mejoras y el 14,7% anticipa un empeoramiento, de acuerdo con los datos del Indec.

En cuanto a la actividad, el 74,7% de las firmas no modificará sus pedidos a proveedores, un 24% los reducirá y solo un 1,3% proyecta aumentarlos, reflejando la falta de dinamismo en el sector.

Una tendencia que no se revierte
 

Uno de los datos más relevantes del informe es el vinculado al empleo. El 76% de las empresas planea mantener su plantilla actual, mientras que un 24% anticipa recortes, sin expectativas de crecimiento en la dotación de personal. Y a esto se suma que el 30,7% considera difícil el acceso al crédito, lo que limita la capacidad de inversión.

Los datos oficiales continúan mostrando una situación negativa en un contexto en el que el empleo registrado ya ha retrocedido considerablemente. Según un informe del Centro de Economía Política Argentina (Cepa), entre noviembre de 2023 y enero de 2026 cerraron en todo el país más de 30 empresas por día: la cantidad de empleadores pasó de 512.357 a 488.177, es decir que, en poco más de dos años, se alcanzó la cifra de 24.180 empresas menos.

Esto da cuenta de la tendencia negativa en el tejido empresarial durante dicho período, que en la provincia de Santa Fe provocó una contracción de 2.533 empleadores (-5%) y la pérdida de 13.676 puestos de trabajo (-2,2%).

Al respecto sobre esta situación, el analista económico del Cepa Guido Bambini advirtió: “Desde la asunción de Javier Milei vemos una tendencia en declive que no se ha cortado nunca. No encontramos un cambio de tendencia”. Y enfatizó en que las empresas más golpeadas por la situación son las pymes.

 Evolución de la cantidad de trabajadores registrados entre noviembre de 2023 y enero de 2026. (Cepa)
. Evolución de la cantidad de trabajadores registrados entre noviembre de 2023 y enero de 2026. (Cepa)

Esto, explicó Bambini en diálogo con La Primera de la Tarde (Radio 2), se refleja también en la heterogeneidad de los datos de consumo, que dan cuenta de un “consumo dual”.

En ese sentido, el analista apuntó: “Más allá de que algunos funcionarios y el presidente plantean que, en términos agregados según los datos de cuentas nacionales del Indec, el consumo está en niveles récord, esto está muy traccionado por un consumo de una clase social que representa un porcentaje pequeño de la población”.

En concreto, los consumos crecientes se dan en rubros como “inmuebles, turismo emisivo o autos”, precisó Bambini, y agregó que “por otro lado, los consumos más rezagados con respecto a 2023 son electrodomésticos, medicamentos, consumos en autoservicios y mayoristas y consumos en supermercados”. Es decir, sectores “más vinculados a consumos masivos”.

Además de la baja del consumo, también hay que contemplar “la apertura importadora que ha hecho este Gobierno para disciplinar precios”, otro elemento “que le pega directo a la industria nacional” en un contexto “en el que es muy complicado competir y con un consumo alicaído”.

“Hace 10 meses que esta estrategia de apertura económica para disciplinar precios encuentra algunos límites”, señaló Bambini, y precisó: “Por un lado cierran permanentemente unidades productivas y, por el otro, tampoco vemos una desaceleración importante de los precios”.

Falta de preparación entre candidatos

A la caída en los niveles de actividad y consumo también hay que sumar otro factor que genera un estancamiento de la industria laboral: la falta de preparación entre candidatos a cubrir vacantes. Según un informe de la firma ManpowerGroup Argentina, “el 64% de los empleadores de país manifiestan que tienen dificultades para encontrar el talento que necesitan”.

Christian Dodero, director de Red y Desarrollo de Canales de Negocio de la mencionada empresa, explicó que lo que sucede en Argentina es un reflejo de una situación global incluso más grave, con un 72% de las compañías declarando tener problemas para encontrar a trabajadores que cumplan con sus expectativas, lo que se exacerbó tras la pandemia y con la irrupción de la inteligencia artificial (IA).

En diálogo con Punto Medio (Radio 2), Dodero explicó que las empresas no buscan personas superdotadas, sino perfiles que logren combinar competencias técnicas con destrezas interpersonales para cubrir las posiciones requeridas.

A nivel nacional, los datos de la encuesta coinciden con la realidad que la consultora observa a diario. La industria automotriz es la más castigada, ya que el 83% de los empleadores manifiesta inconvenientes para conseguir personal. Le siguen las empresas de información, análisis de datos y tecnología, con un 74%. En tercer lugar se ubica la hotelería y la gastronomía, un rubro que además sufre una alta rotación de personal debido a las modalidades de trabajo por temporada o fines de semana, lo que dificulta la retención de los empleados.

 Adaptarse a los nuevos requerimientos laborales demanda fortalecer tanto habilidades técnicas como blandas.
. Adaptarse a los nuevos requerimientos laborales demanda fortalecer tanto habilidades técnicas como blandas.

A la hora de orientar a quienes buscan insertarse en el mercado de trabajo, el directivo sugirió no encasillarse únicamente en lo operativo. “Las habilidades técnicas tienen fecha de vencimiento” , aseguró Dodero, y remarcó que los ciclos de vida de estos saberes son cada vez más cortos debido al constante dinamismo del sector privado.

En ese sentido, enfatizó que lo fundamental es aprender a aprender. “La adaptabilidad y el aprendizaje continuo son lo que nosotros llamamos las reinas del futuro laboral” , subrayó. Cuando una organización solicita talento, no solo exige saberes duros, sino disposición, colaboración, pensamiento crítico y autonomía para resolver problemas; habilidades esenciales en tiempos de trabajo remoto y equipos distribuidos geográficamente.

Articulación entre educación y sector privado

Frente a la necesidad de personal calificado en zonas productivas, surgió el ejemplo de la ciudad santafesina de Armstrong, donde la Universidad Tecnológica Nacional (UTN) abrió ofertas educativas orientadas a la maquinaria agrícola para proveer de trabajadores a las fábricas locales de sembradoras. Dodero celebró este esquema y coincidió en que “la solución requiere un compromiso compartido” .

El referente sostuvo que las organizaciones privadas invierten en estrategias para mejorar o reciclar las capacidades de su personal, pero advirtió que el sistema educativo y el Estado deben acompañar este proceso de cerca. Según detalló en base a un documento publicado por la empresa, las universidades y los institutos terciarios tienen que readaptar sus currículas porque, en muchos casos, “lo que se está enseñando no es lo que está requiriendo el mercado laboral” . A modo de ejemplo, mencionó que actualmente se reciben menos ingenieros en el país de los que la industria demanda.