El juicio contra el hombre que a fines de 2022 compartió videos en los que se lo escuchaba jactándose de haber cazado a un yaguareté en la zona de Clorinda comenzó este martes, cuatro años después de la difusión de las imágenes que mostraban a uno de los pocos ejemplares del felino más grande de América ensangrentado y tendido en el suelo de esa región de Formosa.

Según se pudo reconstruir a partir de las imágenes, el 19 de diciembre de ese año Carlos Chagra, un comerciante de 52 años, comenzó a seguir junto a otras personas las huellas de un yaguareté durante las primeras horas de la mañana con el objetivo de cazarlo. En los videos se escucha su entusiasmo porque estaban tras los pasos de un macho “grande”.

Ese material que comenzó a viralizarse en redes sociales se convirtió en la principal evidencia para la investigación que derivó en la causa que tramita en la Justicia Federal de Formosa y que tiene a Chagra como el único imputado por el delito de caza de un animal silvestre, previsto en el artículo 25 de la Ley 22.421, con una calificación agravada por la actuación en grupo.

La sentencia se conocerá tras un proceso de juicio abreviado que fue acordado de manera conjunta entre la Fiscalía de Formosa, la Agencia de Parques Nacionales, el Gobierno provincial, la Fundación Red Yaguareté y la defensa del propio imputado, que al aceptar este acuerdo admitió formalmente la comisión del delito para evitar un debate oral prolongado y pasar directamente a la dictaminación de la pena.

El consenso alcanzado establece una pena de tres años de prisión en suspenso, la escala penal más alta prevista por la ley para este tipo de delitos contra la fauna protegida. Además, también deberá resolverse la aplicación de una sanción económica.

Juicio histórico
 

Esta es la segunda vez en la historia que la caza de un yaguareté llega a esta instancia judicial en el país, en donde se registran alrededor de 75 causas judiciales vinculadas con la muerte de esta especie. La primera ocasión en la que esto se concretó fue el año pasado, cuando cuatro hombres fueron condenados a dos años de prisión por cazar y carnear un ejemplar en julio de 2024 en Ibarreta.

En el caso de Clorinda, la investigación del caso comenzó a partir de la denuncia de Nicolás Lodeiro Ocampo, director ejecutivo de Red Yaguareté. Fue el referente ambiental quien, tras haber visto las imágenes, se presentó ante el Departamento de Delitos Ambientales de la Policía Federal Argentina y, luego, ante la Unidad Fiscal para la Investigación de Delitos contra el Medio Ambiente (Ufima).

En la secuencia de imágenes que concluyen con la exhibición del yaguareté muerto, se escucha que quien graba la escena celebra: “Desde las siete de la mañana que lo andábamos buscando y por fin lo pudimos matar acá, con los muchachos”.

Tras la denuncia que se presentó, la Justicia allanó el domicilio de Chagra en febrero de 2023, en donde secuestraron tres armas de fuego –incluyendo una escopeta y un fusil–, municiones, miras telescópicas, un visor nocturno y otros accesorios utilizados para cazar.

Los investigadores también encontraron fotografías de animales silvestres cazados, una imagen en la que se observaba la piel de un yaguareté y un cuero de puma conservado dentro de un freezer.

La versión del acusado
 

Durante su declaración indagatoria, Chagra negó haber participado en la persecución y muerte del yaguareté, rechazó ser la persona que aparece en las imágenes y sostuvo que el material audiovisual había sido editado.

“Nunca maté un animal, siempre me dediqué a la pesca”, aseguró en su momento. Sobre las armas que se encontraron en su domicilio, afirmó que las había comprado para asistir a un coto de caza de ciervos, pero que no las había vuelto a utilizar porque no le había gustado la experiencia.

En cuanto al cuero de puma, dijo que era una piel antigua que había pertenecido a su padre, fallecido en 2015.

La Justicia ordenó pericias de voz y antropomórficas para determinar si Chagra efectivamente era la persona que hablaba y aparecía en el video. Sin embargo, el imputado se negó a someterse a esos estudios amparándose en su derecho a no autoincriminarse.

El yaguareté, declarado como Monumento Natural Nacional, continúa en peligro de extinción en Argentina, con poblaciones estimadas en apenas 250 a 300 ejemplares.