Este martes comienza en Brasil el juicio contra Agostina Páez, la abogada argentina acusada de racismo tras un episodio que se viralizó en redes sociales y derivó en su detención. Actualmente cumple arresto domiciliario en ese país, mientras su defensa insiste en que pueda regresar a la Argentina. En la previa del inicio del proceso, su representante legal, Carla Junqueira, dio detalles sobre la estrategia judicial y el estado de la acusada en diálogo con Radio 2.
“Nuestra expectativa principal es lograr que ella vuelva a Argentina. Es insostenible que se quede en Brasil más tiempo”, sostuvo la letrada en conversación con De boca en boca. En ese sentido, planteó que incluso una eventual condena sería preferible si habilita el retorno al país: “Preferimos una condena con la posibilidad de que retorne”.
La defensa argumenta que la permanencia de Páez en Brasil responde a una medida cautelar que debería ser excepcional. “Entendemos que no hay razones jurídicas para que se mantenga”, afirmó Junqueira, quien además remarcó que existen mecanismos legales para que la acusada continúe el proceso desde Argentina.
ABOGADA ARGENTINA DETENIDA EN BRASIL POR RACISMO
������������ ����������, ���� ���������� (����) — La Policía Civil de Río de Janeiro intervino en Ipanema contra una turista argentina identificada como Agostina Paez, de 29 años, abogada de profesión.
Todo comenzó por una… pic.twitter.com/16xEzsseyn— Noticias Argentinas (@NAagencia) January 17, 2026
“Hay herramientas jurídicas para que pueda seguir el juicio en su país, tanto en esta fase como en una eventual etapa de cumplimiento de pena”, explicó. Según indicó, existen precedentes y acuerdos de cooperación internacional que permitirían trasladar el caso o, en caso de condena, cumplirla en territorio argentino.
Respecto de la posible pena, la abogada relativizó la hipótesis más grave: “La posibilidad de que sea condenada a 15 años de prisión es casi nula. Es una estrategia de la fiscalía para intentar elevar la expectativa de castigo”. En esa línea, señaló que las condenas por injuria racial en Brasil suelen ser “bajas o leves”, con regímenes de cumplimiento abiertos o semiabiertos, aunque reconoció que preventivamente los acusados pueden quedar detenidos.
Junqueira también hizo referencia al impacto que tuvo la viralización del caso. “Lo que complicó mucho la situación de Agostina fue la mediatización del video. Si no existiera, probablemente la preventiva ya estaría revocada”, sostuvo. Y agregó que la reacción judicial responde a un contexto más amplio: “No creo que haya animosidad, sino una respuesta del Poder Judicial frente a prácticas racistas, sobre todo cuando se vuelven públicas”.
Sobre la prueba, indicó que existen registros de cámaras de seguridad del lugar, aunque sin audio. “Lo que se ve no coincide con la versión de la fiscalía. No se escucha ni se distingue claramente el gesto”, afirmó. Además, adelantó que las amigas de Páez que estuvieron presentes ese día declararán de manera virtual.
En cuanto a la situación personal de la acusada, la abogada fue contundente: “Está muy nerviosa, ansiosa y con mucho miedo. No quiere ni imaginar la posibilidad de ir a una cárcel. Está pasando por un calvario”.
Por último, Junqueira aseguró que su defendida tomó dimensión de la gravedad del hecho.
“Le dije desde el primer momento que cometió un error muy grave. En Brasil, este tipo de conductas tienen un peso social muy fuerte. Es un gesto que no ofende solo a una persona, sino a todo un país”, señaló.
Mientras tanto, el juicio se inicia en un clima de alta sensibilidad social en Brasil frente a los delitos de racismo, un factor que, según la defensa, será determinante en el desarrollo del proceso.



