El artista rosarino Joaquines intervino con una lágrima azul la escultura de San Martín en el Campo de la Gloria de San Lorenzo en el marco de la visita presidencial por la conmemoración de. 213° aniversario del Combate de San Lorenzo y la entrega a Granaderos del sable corvo. De esta manera, la imagen se modifica y el prócer de la patria llora. La acción generó una polémica exacerbada con ataques verbales al también arquitecto y docente local, quien se defendió al explicar los motivos de su acción.
“Me amenazan con matarme pero aun no me pasó nada”, ironizó Joaquín en diálogo con Podría ser peor (Radio 2), sobre las agresivas reacciones que se multiplicaron en medios de comunicaciòn y redes sociales a raíz de la para nada “furtiva lágrima” que vio todo el país. “El arte provoca y el artista tiene que tener el músculo para soportarlo, hoy vengo completamente atacado en redes sociales”, se sinceró y agregó: “Repercute sobre la gente una obra de arte, pero en el estado que está la sociedad el foco se pone en las botas del artistas, en su ideología política, o lo que fuera, cuand. el foco de la discusión debe ser en el arte”.
��El rosarino Joaquines intervino la escultura de José de San Martín en el Campo de la Gloria: una lágrima azul, tras la visita de Javier Milei.
��El gesto llegó después del acto por el Combate de San Lorenzo, con la entrega del sable corvo al Regimiento de Granaderos a Caballo. pic.twitter.com/4AbgN3oU5G— Rosario3.com (@Rosariotres) February 8, 2026
Luego, contó cómo surgió la idea de hacer lagrimear al libertador de América: “Amando San Martín jamás podría vandalizar su figura”, advirtió y detalló cómo montó su propia obra: “Colgué una percha de acrílico transparente del acero del ojo, (es una estructura que) se la lleva el viento o la agarra alguien. Simplemente pase por el monumento y colgué la perchita en la que armé una lágrima y me fui. Me salió 8 mil pesos hacerlo”.
Joquienes reveló que fueron sus amigos en una visita a San Lorenzo días antes de la visita de Milei, quienes le sugirieron repetir la intervención lacrimógena que ya había realizado en la escultura de Manuel Belgrano. “Bienvenida la repercusión sin romper nada, yo sencillamente aproveché para hacer un enunciado de lo que me pasa en mi trabajo para canalizar una emoción de un sector social”, indicó.
Luego, consideró que más allá de las interpretaciones, cree que existe una mirada común de su acción: “San Martín llora, de eso están convencidos”, dijo y profundizó: “En Argentina es innegable que las ideas de una patria con espíritu, afecto, amor, cuidado entre personas no estaría sucediendo no importa quién la mire, San Martín y Belgrano llorando pueden representar a cualquiera”.
“No creo que mi obra sea difícil de entender trabajó mucho para que sea digerible en dos minutos, s. alguien cree que San Martín está llorando por los kukas se chorearon todo es válido como también que llora por el lumpen que nos gobierna o si porque Argentina es un desastre en general o porque no ganamos la copa no se qué. Si trabajas por el arte sabés que no lo controlás”, analizó y aseguró: “Tengo mi interpretación sobre por qué llora, pero yo no puedo hacerme cargo de lo que mi arte libera. Hay muchas manera distintas de por qué lloran los próceres”
Por último, consultado sobre las críticas encendidas que recibió, manifestó: “Creo que es hipócrita la idea del cuidado del espacio público. Hace poco vivimos un recital de un mega Dj en el Monumento y ahí hay gran apropiación y la gente no se crispó tanto. Los insultos no me importan porque tengo seguridad y además develo ahi hipocresía y el hecho de que en este momento el sentido común es banal y acotada la posibilidad de la gente de hacerse una pregunta sin enojarse”.



