Lionel Messi compartió en sus redes sociales un emotivo mensaje dedicado a su padre, Jorge Messi, quien falleció el último sábado a los 68 años en Rosario. El capitán de la selección argentina, de 39 años, permaneció en su ciudad natal junto a su familia hasta el martes por la noche. Luego de regresar a Miami, donde continuará con sus compromisos junto al Inter Miami, decidió publicar la carta en su cuenta de Instagram.

“Pa, todavía no puedo creer que te hayas ido. No caigo, o mejor dicho, no quiero caer. Se me hace muy difícil imaginarme que ya no te voy a ver más, que no vamos a hablar más”, comienza el desgarrador texto que Leo le escribió a Jorge.

“Tanto me pedías que juegue el último Mundial y días antes de empezar fue cuando peor te pusiste. Era la primera vez que no ibas a estar en un torneo, pero mamá me decía que ibas a estar mejor y que ibas a estar bien para poder viajar. Yo te decía que íbamos a legar a la final así podías viajar”, siguió sobre la ausencia del padre en el último Mundial. 

De hecho, el capitán argentino rompió en llanto tras uno de sus goles a Argelia en el debut mundialista pensando en la salud de su padre, quien estaba internado en Rosario en el marco de su delicado estado de salud.

El mensaje de Leo continuó referido a la final contra España. “Llegamos a la final y no pudiste estar. Quería ganarla para llevártela y mostrarte una nueva. No pude, las piernas no me daban más. Esta vez intenté ir contra mi físico, pero no pude. Nunca pude sentirme bien”, dijo.

La primera parte de la carte de Leo Messi a su papá.
La primera parte de la carte de Leo Messi a su papá.

Incluso reveló que, al volver a Rosario después de la Copa del mundo, Jorge no sabía de qué forma la Argentina había perdido con España. “Cuando llegué creías que habíamos perdido la final por penales. No pudimos hablar de nada de todo lo que pasó. No pudiste disfrutar nada. No fuimos campeones, pero no sabés cómo disfrutamos cada partido. Una vez más, tenías razón: tenía que estar y jugarlo”, contó.

“No sé qué voy a hacer sin vos, no sé cómo seguir. Yo solo jugaba al fútbol y ahora tengo bastantes dudas de que vaya a seguir haciéndolo por mucho tiempo más. Estuviste al lado mío desde el principio, faltaba tan poquito para el final. ¿Por qué no aguantaste ese poquito más y terminábamos juntos?”, se preguntó el rosarino, envuelto en un profundo dolor.

La segunda parte de la carta de Leo Messi a su papá.
La segunda parte de la carta de Leo Messi a su papá.

Jorge fue más que un padre para Leo, una figura que estuvo siempre respaldándolo en cada paso que dio en su carrera. Y así lo dio a entender el propio futbolista en la carta: “Fuiste papá, amigo y representante. Siempre eras la persona ser en cada momento y nunca te equivocaste en nada. Más allá de algunos reproches o peleas, siempre tenías razón”.

Por fuera de la carta, el capitán de la selección argentina subió una historia a Instagram en la que agradeció a la gente por el cariño y el respeto brindado hacia la familia en medio del dolor. “Quiero agradecer de corazón todo el cariño, el respeto y la enorme consideración que tuvieron conmigo y con mi familia en este momento tan doloroso por la partida de mi papá”, escribió Messi.

El mensaje fue breve y estuvo centrado en quienes acompañaron a la familia durante los últimos días, tanto desde Rosario como desde distintos lugares del país y del mundo. “Gracias por acompañarnos, por cada mensaje, cada gesto y, sobre todo, por respetar nuestro dolor y nuestra intimidad”, agregó el capitán argentino.

“Gracias por acompañarnos, por cada mensaje, cada gesto y, sobre todo, por respetar nuestro dolor y nuestra intimidad”, escribió Leo.
“Gracias por acompañarnos, por cada mensaje, cada gesto y, sobre todo, por respetar nuestro dolor y nuestra intimidad”, escribió Leo.

La carta completa de Leo Messi a su papá
 

Pa, todavía no puedo creer que te hayas ido. No caigo, o mejor dicho, no quiero caer. Se me hace muy difícil imaginarme que ya no te voy a ver más, que no vamos a hablar más. Sé que estabas sufriendo y que es lo mejor, pero te fuiste muy pronto. Todavía nos quedaba mucho por disfrutar juntos.

Tanto me pedías que juegue el último Mundial y días antes de empezar fue cuando peor te pusiste. Era la primera vez que no ibas a estar en un torneo, pero mamá me decía que ibas a estar mejor y que ibas a estar bien para poder viajar. Yo te decía que íbamos a legar a la final así podías viajar.

Cada vez que terminaba un partido esperaba y extrañaba tu mensaje. Ahí me di cuenta de que la situación era fea de verdad. Así y todo, no dejaba de pensar en llegar lo más lejos posible, para darte tiempo y que vieras un partido.

Llegamos a la final y no pudiste estar. Quería ganarla para llevártela y mostrarte una nueva. No pude, las piernas no me daban más. Esta vez intenté ir contra mi físico, pero no pude. Nunca pude sentirme bien.

Cuando llegué creías que habíamos perdido la final por penales. No pudimos hablar de nada de todo lo que pasó. No pudiste disfrutar nada. No fuimos campeones, pero no sabés cómo disfrutamos cada partido. Una vez más, tenías razón: tenía que estar y jugarlo.

Te cuento esto porque fue lo único que no pudimos hablar, porque todo lo demás ya lo sabés. Hablábamos todos los días y nos veíamos cuando se podía por mis compromisos.

No sé qué voy a hacer sin vos, no sé cómo seguir. Yo solo jugaba al fútbol y ahora tengo bastantes dudas de que vaya a seguir haciéndolo por mucho tiempo más. Estuviste al lado mío desde el principio, faltaba tan poquito para el final. ¿Por qué no aguantaste ese poquito más y terminábamos juntos?

Sé que tu felicidad era ver bien a tu familia, a tu mujer, a tus hijos y, sobre todo, sin que se enteren los otros, verme jugar a mí… Desde chiquito siempre fue así. Me llevabas a todos los entrenamientos apenas llegabas de trabajar. A muchos me llevaba mamá porque vos estabas trabajando.

Obviamente, a los partidos no faltabas a uno. Cómo sufrías viéndome y cómo disfrutabas, aunque nunca me regalabas muchos elogios. Fuiste papá, amigo y representante. Siempre eras la persona que tenías que ser en cada momento y nunca te equivocaste en nada. Más allá de algunos reproches o peleas, siempre tenías razón. Al final se terminaba dando como vos decías.

Te voy a extrañar mucho, pero siempre vas a estar presente, y sobre todo en la educación de mis hijos, porque les enseño y los educo como ustedes lo hicieron conmigo.

Descansá en paz y cuidanos desde arriba como lo hacías acá. Gracias por todo.