Luego de que la Justicia desestimara la denuncia del exfutbolista canalla Jonatan Gómez –actual Sarmiento de Junín– por extorsiones para pagar una deuda por juego clandestino, el deportista reconoció que es ludópata y debe 50 mil dólares a una plataforma ilegal. En una entrevista mano a mano con el periodista Roberto Caferra, criticó el accionar del fiscal de la causa, Aquiles Balvis, y relató cómo su adicción destruyó su entorno íntimo, al punto de perder la convivencia con sus hijos. "Uno sufre y deja secuelas al costado", lamentó.
Balbis había desestimado su denuncia por extorsión al considerar que faltaban “elementos serios para continuar la investigación”.
Tal como publicó Rosario3, el exjugador de Rosario Central afirmó en su denuncia que había contraído deudas por apuestas de juego online a mediados de 2025. Agregó que, como consecuencia de ello, empezó a recibir reclamos de pago e intimidaciones vía Whatsapp que señaló haber borrado.
"El fiscal nunca tuvo la intención ni siquiera de escucharme", criticó Gómez en una conversación con Caferra transmitida en parte este jueves en Radiópolis (Radio 2).
Contó que hace cuatro meses que no apuesta, que está controlado y medicado; y aseguró que quiere superar su adicción.
“Perdí todo. Yo hoy perdí todo. Yo estoy en un proceso con mi familia en la cual está casi destrozada, tengo un proceso en el cual no sé si voy a poder volver a jugar al fútbol, que es lo que más me gusta”, se sinceró.
“La ludopatía es como una droga”
Durante la entrevista que le otorgó a Caferra, Gómez no sólo habló de su proceso judicial, sino cómo comenzó a caer en la ludopatía y cómo el juego lo cambió por completo, a tal punto que parecía ausente entre sus seres queridos. Lo comparó con las adicciones a las drogas y advirtió sobre el peligro del celular: “Puedo estar hablando con vos y puedo tener el teléfono en la mano y vos no te vas a dar cuenta que yo estoy jugando”. Habló de su lucha actual para recuperarse y del apoyo de su esposa.
Algunas partes destacadas de la charla:
—¿Te distraía? ¿Vos sentís que la ludopatía te distraía?
—Sí, te distrae, te distrae. Te distrae, no solamente en tu trabajo, sino en el día a día, te cambia el humor, te cambia tu personalidad. Hay momentos que ahora me siento a hablar con amigos que hoy los estoy recuperando y me decían, "Che, Jony, vos no estabas" y yo no me daba cuenta o me escondía o no quería ir o no hacía cosas. Lo mismo mi mujer. Mi mujer me decía, "Jony, ¿qué te pasa?". Me irritaba todo el tiempo, porque te lleva a eso. Cuando ganás es como que es todo lindo y cuando perdés te lleva a...
—Sentías que el juego controlaba toda tu vida o podías decir, "Durante un mes no juego a nada".
—Tuve las dos etapas, la verdad. Las etapas se cortan cuando te meten un palazo, cuando o tu mujer se entera o cuando alguien se entera o como en este caso, cuando uno tiene una deuda y no sabe cómo salir y por temor no cuenta y por temor se esconde. Esto es una droga. Esto quiero que lo tengan claro también la gente, que es como una droga. Es más silencioso, porque yo hoy puedo estar hablando con vos y puedo tener el teléfono en la mano y vos no te vas a dar cuenta que yo estoy jugando.
—¿Te asumís como ludópata?
—Sí, sí, sí.
—¿Desde cuándo?
—Y mira, lo mío arrancó en el 2020, cuando vuelvo de Brasil, que fue después de la pandemia, que yo vuelvo a Argentinos Juniors. La verdad que arranca ahí el tema, que ahí es donde empezó todo el tema este de los juegos online.
—Te hubiera gustado que alguien diga, "Jony, hasta acá". Hasta acá porque esto te va a pasar y te muestran a este Jony de hoy.
—Mi mujer en un momento me lo dijo porque se enteró, pero te vuelvo a repetir, no escuchás. La ludopatía no te deja escuchar. Es algo que no te deja pensar, no te deja reaccionar, te pueden decir lo que sea.
—Pero, ¿qué te tuvo que pasar para…?
—Y ahora perder a mi familia. Ahora cuando voy a ver a mis nenes y mis nenes lloran y me dicen, "¿Por qué papá se va?". Eso fue lo más doloroso.
— ¿Y vos sentís que podés revertir eso?
—Sí, lo voy a revertir, como sea. Estoy en camino y lo quiero hacer. Cambiaría todo. La plata, el momento, todo para tener paz, para que mis hijos me vean feliz, porque hace mucho tiempo que no me ven feliz y para toda la gente que estuvo al lado mío y le hice daño, no sufran como sufrieron. Todo lo que tengo. Todo, absolutamente todo.



