El violento sismo de magnitud 7,4 que sacudió a Colombia este lunes 10 de agosto reavivó la alarma sísmica en la región. Mientras los equipos de emergencia continuaban con las tareas de rescate y relevamiento de daños, el Servicio Geológico Colombiano (SGC) detalló la compleja dinámica tectónica que desencadenó el temblor, cuyo epicentro se situó a 103 kilómetros de profundidad en San José del Palmar, en el departamento del Chocó.

Aunque en Colombia se registran en promedio unos 2.500 sismos al mes (alrededor de 80 por día), la inmensa mayoría resultan imperceptibles para la población y solo son detectados por la Red Sismológica Nacional. Lo que ocurrió durante las últimas horas fue que se produjo una liberación masiva de energía en un punto de contacto clave de la corteza terrestre.

El territorio colombiano se encuentra ubicado sobre una zona de alta complejidad geológica donde interactúan de forma permanente tres grandes placas tectónicas: la Placa de Nazca, la Placa Sudamericana y la Placa del Caribe.

Esto deja a por lo menos cuatro países de Sudamérica a merced de los movimientos bajo tierra, puesto que la placa de Nazca impacta directamente en el litoral de Sudamérica, causando una intensa actividad sísmica en Perú, Ecuador y Chile, además de Colombia.

 La placa de Nazca impacta directamente en el litoral de Sudamérica.
. La placa de Nazca impacta directamente en el litoral de Sudamérica.

El terremoto del Chocó se originó por el choque frontal y el desplazamiento de estas estructuras en el subsuelo. El sismo ocurrió en el punto exacto donde la placa de Nazca se introduce por debajo de la placa Sudamericana. Este proceso de hundimiento continuo genera una fricción descomunal que, al fracturarse, libera ondas sísmicas de gran magnitud.

A la presión de Nazca se le suma el empuje de la placa del Caribe sobre el norte del continente, lo que incrementa la tensión estructural sobre toda la cordillera andina.

La amenaza del "Cinturón de Fuego del Pacífico"

La capa más externa de la Tierra está dividida en 56 placas tectónicas, entre algunas mayores y otras más pequeñas. Todas están en constante movimiento, y la de Nazca es una de las principales placas tectónicas oceánicas del planeta, abarcando un área aproximada de 15,6 millones de kilómetros cuadrados en el océano Pacífico oriental.

Es tan grande que se extiende a lo largo de toda la costa occidental de Sudamérica, conformando una de las delimitaciones del llamado Cinturón de Fuego del Pacífico, una extensa franja que rodea el océano Pacífico y concentra la mayor parte de la actividad sísmica y volcánica del mundo.

Esta región es conocida por la gran cantidad de fosas oceánicas, volcanes activos y terremotos gigantescos que alberga.

La placa se desplaza a una velocidad muy elevada, estimada entre 7 y 8 centímetros por año sobre las costas de Sudamérica. Y aunque, según una investigación publicada en el Journal of Geophysical Research: Solid Earth, su velocidad ha disminuido ligeramente, esto no reduce el peligro sísmico.

El Cinturón de Fuego es una extensa franja que rodea el océano Pacífico. 
El Cinturón de Fuego es una extensa franja que rodea el océano Pacífico. 

El movimiento constante sigue acumulando una enorme tensión tectónica en las zonas donde la placa de Nazca se traba al subducirse bajo la placa Sudamericana, liberándose periódicamente en forma de terremotos de gran magnitud.

Chile, Ecuador, Colombia y Perú comparten el mismo riesgo geológico debido a este choque constante entre placas tectónicas, y hasta el momento no existe una tecnología capaz de predecir con exactitud cuándo ocurrirá un próximo terremoto.

La región sudamericana que se encuentra sobre el Cinturón de Fuego del Pacífico ha sido afectada por potentes terremotos a lo largo de su historia.
La región sudamericana que se encuentra sobre el Cinturón de Fuego del Pacífico ha sido afectada por potentes terremotos a lo largo de su historia.

En esta misma zona se han producido algunos de los terremotos más fuertes registrados en Sudamérica. El terremoto de Maule, Chile, del 27 de febrero de 2010 alcanzó magnitud 8.8 y dejó 521 muertos, de acuerdo con información recopilada por el Servicio Geológico de Estados Unidos.

Otro antecedente es el terremoto de Pisco, Perú, que ocurrió el 15 de agosto de 2007 y tuvo una magnitud de 7.9, dejando un saldo de casi 600 personas fallecidas.