El actor rosarino Andrés “Veto” Rovetto atraviesa uno de los momentos más destacados de su carrera. Con una sólida trayectoria en teatro, humor y televisión, el artista será parte de Moria, la nueva serie de ficción de Netflix basada en la vida de Moria Casán, que se estrenará el próximo 14 de agosto a nivel mundial.
La producción recorrerá distintas etapas de la vida de “La One”, interpretada por Sofía Gala Castiglione, Griselda Siciliani y Cecilia Roth. Rovetto tendrá participación en la etapa encarnada por Siciliani y celebra la oportunidad como “un regalazo de la vida”: "Antes de que terminaran de preguntarme, ya había dicho que sí”.
Ex integrante del grupo humorístico Lo Lumvrise (hasta marzo de 2015), Rovetto también formó parte de obras como Los 39 escalones, en Punta del Este, junto a Osqui Guzmán, Adrián Navarro y Luciana Acuña; además de La madre que los parió y Salvajes. Actualmente, recorre el país con El bingo musical de Veto y Fer, junto a Fer Soto.
—¿Cómo te llegó la propuesta de sumarte a esta historia?
—Antes de que terminaran de hacerme la propuesta, yo ya había dicho que sí. Imaginate lo que significa que te convoquen para un proyecto así. A mí me pasa algo con Moria, como creo que le sucede a muchísima gente en este país: tiene una dimensión icónica, única, irrepetible. Es una figura que atravesó generaciones y que siempre estuvo presente con esa personalidad tan particular, tan libre y tan magnética. Entonces, sólo la posibilidad de estar cerca de una historia así ya me parecía un privilegio enorme.
“La propuesta llegó a través de Javier Van de Couter, el director, y después se abrió todo el proceso lógico con la productora, reuniones, casting, cuestiones de producción y demás. Pero desde el primer minuto sentí una alegría enorme. Son esas oportunidades que uno siente como regalos de la vida, porque no aparecen todos los días y porque además se trata de una producción que va a tener llegada mundial”, continuó Rovetto.
—¿Qué personaje interpretás dentro de la serie?
—Me tocaron escenas con Griselda (Siciliani), que interpreta una etapa de la vida de Moria, así que ya, desde ahí, era doblemente atractivo. Yo hago de notero, algo que se puede ver un poco en el adelanto que salió. Soy ese periodista que la sigue por los pasillos, en móviles, en notas, en ese ida y vuelta tan típico de la televisión de aquellos años. Lo interesante es que Moria construyó muchísimo de su mito también en esos encuentros con la prensa. Dio incontables entrevistas, dejó frases inolvidables, generó momentos televisivos que quedaron grabados en la memoria colectiva. Entonces entrar en ese universo desde el rol del notero era muy divertido y, al mismo tiempo, una gran responsabilidad.
—¿Cómo empezaste a elaborar el personaje? ¿Miraste material de aquella época?
—Sí, totalmente. Busqué el espíritu de aquella televisión. Hoy, por suerte, tenemos herramientas como YouTube que, para los actores, son una fuente increíble cuando hay que reconstruir momentos históricos o climas de otra época. Hay muchas cosas que uno recuerda porque las vivió o las vio, pero el recuerdo siempre es parcial, más difuso. Cuando volvés al material real encontrás detalles que son oro puro. Empecé a mirar entrevistas, móviles, programas de televisión, cómo se manejaban los conductores y los cronistas, cuál era el ritmo de las preguntas, el tono general. También la forma en que Moria respondía: su velocidad mental, el humor, la ironía, la capacidad para convertir cualquier nota en un espectáculo. Todo eso era muy importante para entrar en clima.
—¿Qué buscabas especialmente en ese trabajo previo?
—Más que una copia o una imitación exacta, me interesaba captar el espíritu. Justamente Griselda había estado el año pasado en un podcast que hacemos con Fer Soto y nos contaba que su búsqueda iba por ahí: encontrar la esencia de Moria más que hacer una reproducción externa. Y me quedó resonando mucho esa idea. Entonces yo traté de aplicar lo mismo desde mi lugar: entender cómo respiraba esa televisión, cómo eran esos códigos, cómo se movían los noteros, qué energía había en esos pasillos llenos de cámaras y micrófonos. Quería construir una atmósfera creíble y estar alineado con el universo que ella (Siciliani) también estaba creando con su interpretación. Es impactante ver el trabajo de tanta gente.
—¿Cómo es trabajar en una producción de nivel internacional como esta?
—Es realmente un privilegio. Uno desde afuera ve el producto terminado y dice “qué impresionante”, pero estar adentro del proceso te hace valorar muchísimo más todo lo que hay detrás. Es una megaproducción donde cada detalle está pensado: vestuario, maquillaje, peinados, escenografía, iluminación, arte, sonido, todo. Netflix tiene experiencia en proyectos enormes y se nota en la manera de trabajar. Hay una estructura muy sólida y al mismo tiempo un cuidado artístico muy grande. No es solamente una maquinaria gigante, también hay sensibilidad para contar la historia y para que cada escena tenga verdad.
—¿Qué fue lo que más te sorprendió de ese detrás de escena?
—La logística y la reconstrucción de época. Ver cómo se organiza tanta gente para una jornada de grabación ya es impactante: horarios, citaciones, movimientos, coordinación. Pero, además, me sorprendió muchísimo cómo lograron recrear momentos que uno recuerda perfectamente porque los vivió o los vio en televisión. Las pelucas, el vestuario, los decorados, los objetos, los detalles mínimos… todo ayuda a viajar en el tiempo. Cuando estás ahí, por momentos sentís que realmente entraste en otra década. Y eso es mérito de muchísima gente trabajando con enorme profesionalismo. Después el público ve el resultado final, pero detrás hay un esfuerzo inmenso.
La vuelta a Rosario con humor y música
—Mientras tanto, seguís recorriendo el país con “El bingo musical de Veto y Fer”.
—Sí, y estoy feliz con eso. Con Fer Soto venimos trabajando juntos hace tiempo, sobre todo desde las redes, generando contenido y encontrando un lenguaje compartido. De ahí nació esta propuesta escénica que mezcla juego, humor, participación del público y música. Es una idea muy simple y muy efectiva: tomar la lógica del bingo tradicional, que todo el mundo conoce, pero en vez de números aparecen canciones, artistas y situaciones musicales. Eso genera una conexión inmediata con la gente porque todos tienen recuerdos ligados a la música. Entonces se arma una fiesta muy linda.
—¿Cuándo vuelven a Rosario?
—El 23 de mayo volvemos la Plataforma Lavardén, así que estamos muy entusiasmados. Siempre regresar a Rosario tiene algo especial. Es mi ciudad, está mi gente, mis afectos, mis recuerdos y también gran parte de mi recorrido artístico. Cada vez que vuelvo a actuar acá lo vivo con mucha emoción. Además, Rosario tiene un público muy cálido, muy atento, muy dispuesto a jugar y a compartir. Así que cada regreso se disfruta muchísimo.
Las entradas para “El bingo musical de Veto y Fer” del sábado 21 de mayo, a las 21, en el Gran Salón de Plataforma Lavardén pueden adquirirse en entradaslavarden.com.ar



