Hoy es un día para que festejemos grandes y chicos. Ellas, ellos, elles. La belleza, la vanguardia, el corazón, la cabeza. La luz y también la sombra. Para celebrar en el fogón y en la disco. En el mar y en la montaña. Y en la ciudad, por supuesto, que de ahí es un bicho él. Solo, con auriculares, o en alguno de los tantos conciertos y festivales que lo homenajearán esta noche. Charly García cumple 75 años. Está vivo, sonríe, siempre ilumina. ¿Say no more?
No, dan ganas de decir. Nacido en 1951, Charly lleva más de medio siglo en esto de hacer canciones que no solo acompañan a los argentinos: los interpretan, los anticipan, los guían, los destruyen. Nuestro inconsciente colectivo. Padre espiritual, profeta, oráculo involuntario. Un sobreviviente.
Como la Argentina, Charly cambió muchas veces de piel. Nadie como él entendió que la vida es reinvención. Alcanza con solo escuchar sus discos. Desde Vida, el debut de Sui Generis en 1972, hasta La lógica del escorpión, de 2024, un viaje con múltiples caminos, vehículos, paisajes y personas. El chico de oído absoluto que va al conservatorio, el jipi, el antijipi, el rockero, el dark, el de las canciones de protesta y el que se vendió a Fiorucci, el de la palabra clara y el de la palabra confusa; el que marcó una ruta a seguir y nos hizo salieris, pero felices.
Charly tiene una antena que no es pobre. Porque está comunicado con todo lo demás. Acaso la mayor prueba de eso, visto desde esta época, sea Superhéroes, un tema que escribió muy joven y se conoció en 1982, en el disco Yendo de la cama al living.
“No te quedes en casa
Porque el baile va a empezar
Quiero verte, verte otra vez.
Hay un horrible monstruo con peluca
Que es dueño en parte
De esta ciudad de locos.
Hace que baila con la banda en la ruta
Pero en verdad les roba el oro
Y les da unas prostitutas”.
Aquel Charly que pedía hace 44 años que no bombardeen Buenos Aires nos habla a sus fanáticos hoy. Lo sigue haciendo. Nunca dejará de hacerlo. Después, estará quien escuche y quien no. Al García propio o a todos los García.
Salud, Carlitos. Salud, Argentina. Acá abajo, arranca la fiesta.



