Hay despedidas que nunca suceden. Historias que terminan sin un último abrazo, sin escenario ni tiempo para entender qué ha pasado. Esto fue lo que atravesó Leire Martínez después de terminar una etapa de 17 años al frente de La Oreja de Van Gogh. Un proceso del que hoy habla con una honestidad brutal. intentando reconstruirse después de perder una parte enorme de su vida.
“Tuve miedo”, reconoce en diálogo con Rosario3. Pero no habla solamente del sentimiento vinculado a perder su carrera artística sino del vacío de dejar de pertenecer a un espacio, un lugar emocional que durante años fue una “casa”. Pasó de llenar estadios, viajar por el mundo y compartir una vida con una banda a despertarte un día sin saber cómo seguir.
Y hay algo que todavía le duele especialmente: no haber podido despedirse.
“No hubo una última gira. No hubo un último concierto. No hubo una noche final arriba de un escenario”. para abrazar esa historia junto al público, lamentó. Todo terminó de golpe. Y ese cierre que nunca existió transformó el proceso en un duelo todavía más profundo.
“Pensé que igual tenía que renunciar a todo eso, que quizá ya no era posible”, contó al recordar el momento posterior a su salida del grupo. En ese derrumbe emocional aparecieron momentos muy oscuros. “La ansiedad, la angustia y la depresión” se transformaron en parte de un proceso marcado por la incertidumbre y la inquietud constante por no saber qué iba a pasar después.
Porque dejar atrás una banda no es solamente cambiar de trabajo. Es despedirse de rutinas, vínculos, sueños, canciones y versiones de uno mismo que probablemente ya no vuelvan a existir de la misma manera. Es aceptar que hay cosas inolvidables aunque duelan.
“Hay decisiones que muchas veces nos lastiman, que no entendemos en el momento y que nos obligan a atravesar duelos muy profundos”, reflexionó Leire durante la charla. Y aunque evita entrar en conflictos o señalar responsables, sus palabras dejan ver el impacto de dejar atrás una etapa que había marcado gran parte de su vida.
“Lugares que acabaron siendo hogar para mí, tan lejos del mío propio, y que durante años me hicieron sentir tan querida, pensé que eran una etapa y una suerte que no volvería a vivir”, expresó sobre su regreso a Latinoamérica.
La frase tiene algo de nostalgia y también de alivio. Porque después de atravesar ese vacío, ocurrió algo inesperado: la gente siguió ahí. “De pronto ves que sigue habiendo personas que te apoyan, que quieren que estés, que te abren las puertas y te proponen giras. Son pequeños escalones que vas dando y es súper gratificante”, explicó.
Hoy Leire habla de esta nueva etapa casi como una reconstrucción emocional. “Tuvo que volver a probarse a sí misma desde cero, salir de mi zona de confort y exponerme a ver si era capaz de escribir canciones ya es muy satisfactorio”, confesó.
Ese proceso terminó convirtiéndose en Historias de aquella niña, un disco íntimo atravesado por la memoria, la identidad, las heridas y la resiliencia. Con un sonido pop contemporáneo, guitarras más presentes y una producción mucho más enfocada en la voz y la interpretación, el álbum parece funcionar casi como un diario personal de este último tiempo.
Allí aparecen colaboraciones con Edurne, Andrés Suárez, Abraham Mateo y el dúo argentino Miranda, artistas que ella misma describe como fundamentales en este camino.
De hecho, una de las canciones más esperadas del recital de mañana en el Bioceres Arena será “El Ruido”, el tema junto a Miranda! que se convirtió rápidamente en uno de los símbolos de esta nueva etapa.
El recital en Rosario
El show irá mucho más allá de un simple lanzamiento solista. Según adelantó la propia artista, el repertorio mezclará las canciones de Historias de aquella niña con nuevas versiones de grandes clásicos de La Oreja de Van Gogh, elegidos especialmente por ella y reinterpretados con arreglos renovados.
“No habrá bloques separados entre pasado y presente.” Todo convivirá durante la misma noche. Las canciones nuevas aparecerán mezcladas con esos himnos que marcaron generaciones enteras, en una especie de recorrido emocional donde nostalgia y futuro se abrazan constantemente.
Y quizás ahí esté lo más conmovedor de esta gira: Leire no intenta olvidar lo vivido. Tampoco reniega de esa historia. Todo lo contrario. La abraza, la resignifica y la convierte en parte de este nuevo comienzo.
“He sanado muchas cosas. Hay cosas que ya no duelen como dolían al principio”, contó a Rosario3.
Porque después del miedo, del duelo, de la depresión y del dolor de no haber podido despedirse, Leire Martínez entendió algo fundamental: “Hay finales que dejan heridas, pero también pueden convertirse en el comienzo de una versión mucho más verdadera de uno mismo.”
Para agendar: Mañana, Leire Martínez se presentar. a las 21hs en el Bioceres ( Córdoba 3475)



