La vida de Marixa Balli cambió después del año 2000 cuando tuvo un accidente que la dejó en terapia intensiv. y con grandes secuelas y donde el joven que era su pareja, falleció. Tras ese acontecimiento, marcado por la angustia, la bailarino no pudo ser mamá.
El siniestro, en el que falleció su pareja de entonces y que la dejó con secuelas físicas y emocionales profundas, le impidió cumplir el deseo de ser madre. El testimonio de Balli en un mano a mano con Martín Cirio revela la lucha por recuperarse y la huella que dejó ese episodio en su historia. “Cuando yo estuve en terapia intensiva a punto de nada, de no estar en este plano, cuando volví a la luz dije: «Guau, no, todo lo que pasé en todo este tiempo fue muy feo y que obvio, gracias a Dios, no le pasa a todo el mundo». Entonces digo: «Si yo vuelvo de algo tan duro, quiero disfrutar»”.
El tratamiento físico fue arduo y requirió de especialistas. “Obviamente que después de eso no pude quedar embarazada porque yo estaba destrozada. Tuvieron que trabajar mucho en muchos aspectos internamente en mi cuerpo y el hecho de no poder quedar embarazada también me dolió mucho”, expresó la artista. Balli destacó la importancia del acompañamiento profesional y cómo tras un primer intento infructuoso fue derivada a un especialista en traumas: “Él me sacó con mucho trabajo, con mucha paciencia, comprendiendo cada palabra que yo le decía”.
“Después de esa situación, siendo tan jovencita, no poder cumplir un gran sueño que era el hecho de no poder quedar embarazada me dolió mucho”, dijo y apuntó contra la incomprensión social que enfrentó después del siniestro. “Por eso a veces cuando me dicen: «Ay, porque ella no es madre», las que se sienten que porque son madres son superiores, digo: «Bueno, pero vos tendrías que saber por qué yo no soy madre». No es que quise cuidar el cuerpo y no quise quedar embarazada. No es eso lo que me pasó, fue algo realmente que no estaba en mí, no estaba planeado porque yo era muy pendeja”.



