El Tribunal Oral en lo Criminal Federal N°3 de Rosario condenó a 10 años de prisión al líder de una organización narcocriminal dedicada al tráfico de cocaína. Tras una investigación que permitió desarticular la logística de la banda, René “Manudo” Guzmán fue señalado como el responsable de coordinar el transporte de, por lo menos, dos grandes cargamentos de estupefacientes ocultos en camiones de carga lícita desde el norte del país hacia Buenos Aires durante 2023.

Según detalló este jueves el sitio del Ministerio Público Fiscal, los jueces Eugenio Martínez Ferrero, Mario Gambacorta y Osvaldo Facciano consideraron a Guzmán como organizador del delito de tráfico ilícito de estupefacientes, agravado por la intervención de tres o más personas. Además, unificaron la sanción con dos condenas previas dictadas en las provincias de Salta y Santiago del Estero, por lo que le fijaron una pena única de 15 años de prisión y la inhabilitación absoluta.

Además, el tribunal condenó a Alcides Damián Luna a 3 años de prisión de ejecución condicional como partícipe secundario de tráfico de estupefacientes, en concurso real con tenencia ilegítima de arma de fuego y encubrimiento. El resto de los integrantes de la organización ya habían sido condenados previamente mediante la modalidad de juicio abreviado.

Guzmán se encuentra detenido desde abril de 2023. Sin embargo, desde su lugar de detención continuó con la coordinación de los cargamentos. El fallo también ordenó el decomiso de los vehículos utilizados para el transporte, el dinero en efectivo incautado y la destrucción del material estupefaciente reservado como muestra.

En el debate intervinieron el fiscal general Federico Reynares Solari, a cargo del Área de Investigación y Litigio Casos Complejos-Oficina Litigio Oral Estratégico, y los auxiliares fiscales Rodrigo Romero y Santiago Iglesias de la Unidad Fiscal Rosario.

El caso


En el fallo, publicado por el sitio Fiscales.gob.ar, se hace foco en dos secuestros de cargamentos de cocaína ocurridos en marzo y diciembre de 2023, que sumaron entre los dos 484 kilos de material estupefaciente. En ambos, la droga se encontraba acondicionada entre la carga lícita de dos camiones que tenían por destino el Mercado Central de Buenos Aires. La situación fue detectada en controles desplegados en el peaje General Lagos de la autopista Rosario-Buenos Aires.

La investigación fue realizada por la Regional NEA de la Procuraduría de Narcocriminalidad (Procunar), a cargo del fiscal federal Matías Scilabra con la colaboración del Centro de Operaciones Antidrogas de Gendarmería Nacional Argentina (GNA).

En los fundamentos de la sentencia, los magistrados destacaron la complejidad y el alcance de la red delictiva, que lograba operar incluso con su líder ya privado de la libertad, y la sofisticación de la banda en el despliegue de sus maniobras. “La cantidad de personas involucradas, así como los recursos materiales utilizados (camiones, autos, motocicletas, armas, teléfonos satelitales) dan cuenta de otra variable, los recursos económicos y humanos con los que contaba la organización, que tenía un amplio grado de sofisticación y un reparto de roles muy marcado”, sostuvieron.

Durante su alegato, la fiscalía había remarcado que la organización operaba de manera interjurisdiccional mediante la recepción de material estupefaciente que provenía de países limítrofes, de donde eran trasladados en avionetas que aterrizaban en pistas clandestinas o mediante el bombardeo del material en campos de Salta y de Santiago del Estero.

En esos lugares, la droga era acondicionada entre la carga lícita de camiones, que luego recorrían gran parte del país hasta la provincia de Buenos Aires. Sin embargo, el 18 marzo de 2023 ocurrió el primer hallazgo de material estupefaciente, lo que marcó el inicio de la causa. En esa oportunidad, durante un control vehicular de Gendarmería, se secuestraron 427,5 kilogramos de clorhidrato de cocaína, contenidos en 400 paquetes ubicados en el interior de 14 bolsas de arpillera disimuladas entre la carga lícita de porotos que transportaba un camión.

El 29 de diciembre del mismo año, se produjo un hallazgo similar y nuevamente en el peaje de General Lagos. En tres cajas disimuladas entre la carga de bananas del acoplado de un camión se secuestraron 56,515 kilogramos de clorhidrato de cocaína, distribuidos en 53 trozos rectangulares.

Para los jueces, se probó que la mecánica de la organización era compleja y combinaba métodos aéreos y terrestres para cruzar casi todo el país. Según indicaron, Guzmán se encargaba de captar a los camioneros, a quienes ofrecía dinero a cambio del transporte de las sustancias, coordinaba y daba las indicaciones necesarias para el desarrollo de las maniobras, de manera habitual y continuadas en el tiempo.

Para ello, la organización contaba con recursos materiales y humanos, ya que participaron gran cantidad de personas, con roles determinados, lo cual les permitió continuar con el desarrollo de los traslados, aún con Guzmán ya detenido en la órbita del Servicio Penitenciario Federal.

Esas actividades consistieron en la receptación de avionetas cargadas con estupefacientes en campos de Santiago del Estero, el traslado del cargamento hasta el sitio de encuentro con los camiones, la continuidad del transporte a la provincia de Buenos Aires, y la entrega a los destinatarios.

Otras fases relevantes eran el barrido de rutas a través de “punteros”, las tareas de vigilancia en zonas de descarga, y el ocultamiento y aprovisionamiento de elementos necesarios, como dinero en efectivo, vehículos, armamento y teléfonos satelitales.

Durante el debate se escucharon distintos audios de los que surgían los roles que cumplían los integrantes de la organización y la retribución que recibían, lo cual quedó demostrado con el análisis de teléfonos celulares secuestrados al momento de la detención de Guzmán, en abril del 2023, en la provincia de Santiago del Estero.

En esa oportunidad, el hombre puso en evidencia el poderío del grupo, ya que se enfrentó a tiros con funcionarios de Gendarmería Nacional. Luego de que lograran apresarlo, se le secuestraron un fusil de asalto, un chaleco antibalas y elementos para el desarrollo de las maniobras, como teléfonos satelitales.

En el fallo, los jueces destacaron la capacidad de “Manudo” Guzmán de liderar la organización desde su celda ya que, a pesar de estar alojado en el Complejo Penitenciario Federal I de Ezeiza, mantuvo el control operativo de la red a través de un esquema de comunicación clandestino.

El tribunal destacó que el 11 de enero de 2024 se le secuestró un teléfono celular oculto en el interior del inodoro de su celda. La tarjeta SIM del dispositivo permitió recuperar contactos de la mayoría de los integrantes de la banda que participaron en los operativos de marzo y diciembre de 2023. En relación a las peritajes, las extracciones forenses de los teléfonos de los choferes de los camiones mostraron contactos agendados vinculados directamente con Guzmán. Además, se hallaron imágenes de cargamentos de droga compartidas con sus colaboradores.