Karina Milei y Maximiliano Pullaro por primera vez uno al lado del otro y rodeados de funcionarios de primera línea y legisladores durante la firma de un convenio para delegar la gestión integral de la Ruta Nacional A012. La foto dice un montón. Retrato político de una nueva etapa en la relación entre los dos gobiernos, caracterizada por el cese de hostilidades y la colaboración mutua. Ni subordinación ni alineamiento, sino confluencia de intereses y objetivos en el que las dos partes ganan algo. La Casa Rosada lo toma como un gesto de respaldo, lo muestra como una señal de acumulación política e insinúa que no pierde la esperanza de sumar a un gobernador arisco a la aventura reeleccionista de Milei. Pullaro por ahora busca lo mismo que el resto de los gobernadores: destrabar gestiones y que La Libertad Avanza no se convierta en un obstáculo para renovar en 2027.
El punto de quiebre que permitió proyectar una relación política e institucional más fluida y fructífera entre Nación y Santa Fe fue la llegada de Diego Santilli al Ministerio del Interior en noviembre pasado. Pero recién seis meses después los hermanos Milei entendieron la estupidez inconducente que significaba sostener a Manuel Adorni y ascendieron al Colorado a la Jefatura de Gabinete.
Santilli asume. A la semana Pullaro va a la Casa Rosada. Audiencia formal. Repasan y oficializan la mesa de trabajo que tejieron en silencio durante todos esos meses meses. Ahora sí se sacan la foto. Una semana después Pullaro vuelve a Balcarce 50 y se lleva firmada la cesión de la ruta A012 por la que infructuosamente su gobierno había reclamado por dos años y medio.
Volvamos al retrato. Karina Milei en el centro, de un lado está el gobernador y del otro Santilli. La hermana presidencial está ahí para bendecir la tarea de Santilli, para que no dejar dudas de que lo que Santilli tejió con Pullaro tuvo el visto bueno de la funcionaria política más importante después del Presidente. No es el respaldo a la cesión de la ruta, sino a todo lo que hay de fondo. La ruta apenas es la concreción de lo que los acuerdos marco facilitan.
Más allá de Karina Milei, la familia libertaria le inyectó volumen político al retrato. Sumó a Martín Menem, al ministro de Economía Caputo, a la diputada Romina Diez –protegida y delegada en Santa Fe de Karina, por lo tanto la que puede bajar un cambio o molestar a Unidos– y el resto de los diputados nacionales por la provincia.
¿Puede traducirse este cese de hostilidades y confluencia de intereses en un acuerdo electoral? Imposible saberlo ahora. Pullaro mantiene el deseo de que se conforme un tercer espacio nacional, fuero del oficialismo y el peronismo. Gisela Scaglia insiste en recrear Juntos por el Cambio. Cree que el único que tiene disponibilidad y conocimiento para ser candidato es Mauricio Macri.
Pronóstico reservado para un armado de ese tipo. La tercera vía suele ser víctima de la polarización; los gobernadores estarán ocupados en sus provincias más que en apuntalar una campaña nacional; y Macri debería dar una muestra de sacrificio –jugar para probablemente no ganar– que nunca estuvo dispuesto a dar. Igual nada está dicho. Una legisladora nacional recordó que Cambiemos nació en Gualeguaychú en marzo de 2015, cuatro meses antes de las Paso.
El blindaje de Unidos
A nivel provincial, el escenario parece más claro. Unidos no sumará a La Libertad Avanza en 2027. Hay distintos motivos, pero uno excluyente: el socialismo y LLA no están dispuestos a compartir espacio electoral. Es uno u otro. Hace tiempo se contó en esta columna que Pullaro tiene decidido repetir el esquema con el que Unidos ganó en 2023, con UCR, PRO y Partido Socialista como pilares fundamentales, más allá de que haya alteraciones lógicas en las cuotas de espacios dentro de la coalición.
Este domingo el socialismo celebra sus 130 años con su tradicional locro en Rosario. A la hora de los discursos, dicen los que saben, aparecerá la matriz de la estrategia electoral 2027. Se descuenta que ratificará la pertenencia a Unidos. ¿Candidaturas propias en todas las categorías como 2023?
Lo que no se le puede pedir al gobierno nacional es que no presente candidatura a la gobernación en una provincia como Santa Fe. Ese es el hecho formal. Luego hay un abanico de posibilidades a considerar. Desde quién es él o la candidata, pasando por la intensidad de esa candidatura, hasta si Milei jugará o no en la campaña.
La reelección de Milei es lo que de acá en adelante ordena la conversación política entre el gobierno central y las provincias. La caída de imagen y apoyo del Presidente de los últimos meses, aunque se mantiene en un escalón alto, prendió alarmas. ¿Qué pasaría si Milei no recupera terreno perdido y tiene que someterse a un balotage contra un peronismo que contra viento y marea consigue llegar con una propuesta unificada?
De ahí que el Gobierno intenta dificultar la unidad del panperonismo eliminando las Paso y Karina Milei abandonó la estrategia de listas puras que impuso en 2025 para dar lugar a un menú de acuerdos a medida de las necesidades de cada gobernador. También se habla de habilitar listas colectoras para alentar a los gobernadores a sumarse al team y darles la posibilidad de que enganchen sus listas de legisladores a Milei.
Una fuente santafesina en el Congreso alerta sobre la dificultad que representan las colectoras para las provincias que, como Santa Fe, eligen representantes para el Senado en 2027. “Una cosa es la lista para el Senado que se distribuyen por sistema de reparto, entonces cada fuerza que fue enganchada a candidatura de MIlei se lleva lo que le corresponde, y otra cosa es la lista de Diputados, donde el que saca más votos se lleva todo. La opción es que unos pongan el hombre y el otro la mujer, pero ahí ya es una alianza formal, de qué te vas a diferenciar?”.
La delegación santafesina
La delegación santafesina que acompañó a Pullaro a Casa Rosada también dice lo suyo. Gisela Scaglia es la encargada de cuidar los intereses de la Casa Gris en la Cámara de Diputados de la Nación y negociar un puñado de votos santafesinos. Hay acompañamiento o no a las leyes del oficialismo en tanto y en cuanto haya reciprocidad. “Con el traspaso de la ruta, la columna del debe y el haber de la libreta de Gisela está en cero y compensada”, dice la fuente santafesina en el Congreso.
También posaron los ministros de Economía y de Obras Públicas, los dos que todo este tiempo golpearon puertas y patearon escritorios. Uno en Vialidad Nacional y el otro en el Ministerio de Economía. Según el organigrama son lo mismo, porque Vialidad depende del ministro Caputo. En la práctica las cosas no son tan lineales. Mientras Caputo le decía a los santafesinos que se llevaran la ruta porque no ellos no la iban a reparar y hasta lo anunció en público, el staff de Vialidad condicionaba la despatrimonialización del Estado nacional y las funciones del área. Vialidad es un organismo integrado por cuadros técnicos con sentido de pertenencia –con los pro y los contra que eso implica– y en septiembre del año pasado recuperó la autarquía institucional que le había quitado el Decreto Bases.
Si bien para los ministros Olivares y Enrico esto significó un dolor de cabeza, pensado desde los intereses del país, tiene lógica que el resultado sea una cesión con fecha de vencimiento y monitoreo de mejoras por parte de Vialidad Nacional. Descuartizar la red vial federal puede ser útil a los objetivos coyunturales del actual Gobierno pero puede resultar muy grave a futuro. Son trazas estratégicas para la integridad territorial y económica. ¿Qué pasaría ante un conflicto entre el Estado nacional con una provincia o región? ¿O entre provincias que se cierran fronteras internas? ¿O si las provincias escalaran la imposición de peajes que afecten negativamente a la producción?
“Nada que festejar”, dijo el senador justicialista Marcelo Lewandowski sobre la cesión de la ruta. Otros sectores del peronismo también cuestionaron. En parte tienen razón porque la Provincia asumirá una reconstrucción profunda y costosa con su dinero, a pesar de que le corresponde a Nación, que se saca la responsabilidad de encima sin transferir recursos y, además, se queda con la recaudación del impuesto a los combustibles que en parte tiene asignación específica a ese fin.
Una verdadera injusticia. Sin embargo, la ruta está destruida y por ahí pasan unos 2 millones de camiones al año, enlaza el mayor polo agroexportador del mundo, cinco rutas nacionales y cuatro provinciales. El gobierno provincial actúa con una certeza y una apuesta. La certeza es que Nación no va a poner plata ni para cortar el pasto. Y la apuesta es que se le reconozca la voluntad de resolver problemas y consolidar infraestructura productiva.
La caja de la obra pública
Lo mismo ocurrió con la segunda etapa del acueducto Gran Rosario, que tiene diez oferentes para construirla. La obra insumirá unos 32 mil millones de pesos ؘ–escala media para la Provincia– era de Nación, pero definitivamente no la iba a retomar. El gobierno provincial elige no detenerse en el reclamo, meter mano en su caja y ejecutarla. Es una gran decisión, más importante que muchas otras obras. Es insostenible que cientos de miles de rosarinos y habitantes del área metropolitana no accedan al agua potable en cantidad y calidad. Más cuando las obras están planificadas y la primera etapa de la obra –incluida la construcción de una nueva planta de tratamiento de agua en un siglo– se inauguró hace una década.
Según la Casa Gris hasta diciembre la Provincia enfrenta el pico de la curva de inversión. Se explica que a partir de esa fecha descenderá porque muchas obras viales, de seguridad y tecnología estarán terminadas, lo que desahogará los gastos de capital. La inversión de este año se estima que cerrará en 1.200 millones de dólares, de los cuales 800 salieron de las emisiones de títulos. Caída de coparticipación y recaudación mediante, la situación fue diferente a 2024 y 2025, cuando el grueso de los certificados se pagaba con recursos propios. El número final para toda la gestión rondaría 3.500 millones de dólares, de los que 2.100 M son recursos propios y el resto créditos internacionales con diferentes modalidades y fines.
En 2027, año electoral, Pullaro tendrá un stock de infraestructura fenomenal en obras viales, de seguridad, sanitarias y de gas para capitalizar electoralmente, pero con un ritmo de obra menor al actual. En la Casa Gris ya se habla de un primer semestre de ahorro para a mitad de año recomenzar con proyectos de gran escala, donde destaca la idea del tren metropolitano en Rosario y un proyecto “por el estilo” para la capital.
Región Centro y paritaria.
La próxima semana tiene dos hitos políticos por delante. El martes se produce el traspaso de la presidencia de la Región Centro en San Francisco, donde además se inaugurará la sede permanente.
La Región Centro perdió visibilidad el último año bajo la presidencia de Martín Llaryora, quien la tomó después del ritmo entusiasta e hiperactivo que le imprimió Pullaro. El cordobés deja el martes una presidencia de baja intensidad. En el medio es cierto que cambió el contexto. Crecieron las necesidades de las provincias y el gobierno central abandonó la inocencia política y retomó diálogo bilateral provincia por provincia, lo que enfrió y condicionó las asociaciones horizontales.
Ahora la presidencia va a manos del entrerriano Rogelio Frigerio, el más condicionado por su debilidad fiscal y más dependiente políticamente hablando. Y por lo tanto el que menos margen tiene de convocar agendas autónomas de la Casa Rosada.
Por otra parte, el gobierno provincial espera cerrar en el transcurso de la semana la oferta salarial a los empleados públicos. Eso implica consolidar por decreto el ofrecimiento a los sectores docentes representados por Amsafe, Sadop y UDA que rechazaron la oferta. Según fuentes muy cercanas al gobernador, no contempla abrir una ronda de revisión porque considera que “con la aceptación del 80% de los sindicatos, incluidos ATE y UPCN, la política salarial para el segundo semestre tiene legitimidad de sobra”.
Los gremios docentes van a un plan de lucha debilitado por la dificultad de hacer paro, que hasta la asunción de Pullaro fue su principal herramienta para discutir salarios y fortalecer la influencia del sindicato. Desde entonces no hay espacio para acuerdos, por más que haya argumentos razonables de uno y otro lado. El desenlace de la paritaria docente estaba cantado hace rato.



