La salud cerebral no se limita a la ausencia de enfermedades neurológicas. Se trata del correcto funcionamiento del cerebro en aspectos cognitivos, sensoriales, emocionales, conductuales y motores, permitiendo que cada persona desarrolle su máximo potencial a lo largo de la vida. De hecho, este año el foco del Día Mundial del Cerebro 2026 se puso en la importancia de cuidar este órgano desde edades tempranas.
Este año, la campaña internacional llevó como lema "Salud cerebral: acceso para todos", con el objetivo de promover la prevención, el diagnóstico temprano y el acceso equitativo a la atención médica. En ese marco, desde Fleni destacaron la necesidad de incorporar hábitos saludables y de garantizar que la población cuente con información confiable para proteger su salud.
"Este año, el lema tuvo como propósito poner el foco en la prevención, el diagnóstico oportuno y la atención médica equitativa", explicó la Dra. Virginia Pujol Lereis, jefa de Neurología Vascular de Fleni. Además, advirtió que "existen numerosas condiciones que pueden afectar la salud cerebral, entre ellas las enfermedades vasculares, los trastornos neurodegenerativos, las lesiones traumáticas, los déficits nutricionales y las enfermedades inmunomediadas o infecciosas".
La magnitud del problema queda reflejada en cifras de la Federación Mundial de Neurología. Más de 3.400 millones de personas, es decir, más del 40% de la población mundial, viven con alguna afección neurológica. Actualmente, estos trastornos representan la principal causa de discapacidad a nivel global.
Para reducir esos riesgos, los especialistas recomiendan adoptar una alimentación equilibrada basada en frutas, verduras, cereales integrales, proteínas magras y grasas saludables, como las del pescado y los frutos secos. También aconsejan mantener un peso adecuado, controlar periódicamente la presión arterial y el colesterol, evitar el tabaco y el consumo excesivo de alcohol, y realizar actividad física de manera regular, idealmente al menos 30 minutos por día, cinco veces por semana.
El descanso también ocupa un lugar central. Dormir las horas necesarias y aprender a manejar el estrés favorecen el funcionamiento cerebral y ayudan a preservar las capacidades cognitivas. A esto se suma la importancia de mantener la mente activa mediante la lectura, el aprendizaje de nuevas habilidades o la resolución de desafíos intelectuales, actividades que fortalecen las conexiones neuronales.
"Es importante reforzar la concientización sobre el cuidado del cerebro. Adoptar hábitos saludables favorece la calidad de vida, contribuye a un envejecimiento saludable y promueve el bienestar general. Además, es fundamental que la población tenga acceso a información confiable sobre prevención", concluyó Pujol Lereis. Los especialistas agregan que sostener vínculos sociales y evitar el aislamiento también forma parte de una estrategia integral para preservar la salud cerebral y disminuir el riesgo de deterioro cognitivo a lo largo de los años.
Fuente: Agencia NA.



