El fútbol tiene historias que superan cualquier guion de ficción, pero pocas son tan insólitas como la de Pickles. En 1966, el mundo entero miraba a Inglaterra, el país donde nació el deporte, que se preparaba para recibir su primer Mundial. Sin embargo, lo que debía ser una fiesta estuvo a punto de convertirse en un papelón internacional.

En marzo de ese año, la copa Jules Rimet fue exhibida en el Westminster Central Hall de Londres. A pesar de la vigilancia las 24 horas, ladrones lograron burlar la seguridad y se llevaron el trofeo. La noticia recorrió el planeta: el trofeo más codiciado de la Tierra había desaparecido.

Un policía monta guardia en el Pabellón Central, junto al stand de la Exposición Nacional Filatélica donde se exhibía el trofeo Jules Rimet antes de ser robado. Foto Getty Images 
Un policía monta guardia en el Pabellón Central, junto al stand de la Exposición Nacional Filatélica donde se exhibía el trofeo Jules Rimet antes de ser robado. Foto Getty Images 

La Scotland Yard inició una búsqueda frenética, se recibieron pedidos de rescate falsos y la presión social era asfixiante. Inglaterra era la burla del planeta fútbol.

Siete días después del robo, la tensión terminó gracias a un protagonista inesperado. David Corbett, un vecino del sur de Londres, salió a pasear a su perro, un border collie llamado Pickles.

 Pickles con sus dueños. Foto The Guardian
. Pickles con sus dueños. Foto The Guardian

Bajo un arbusto de un jardín vecinal, el perro comenzó a olfatear con insistencia un paquete envuelto en papel de diario. Al abrirlo, Corbett no podía creer lo que veía: entre los pliegues del periódico brillaba la figura de oro de la diosa Niké. Pickles había encontrado la Copa del Mundo.

Cuando la selección de fútbol de Inglaterra ganó el trofeo, como premio Pickles fue invitado al banquete de celebración y se le permitió lamer los platos después del banquete inaugural.

Su dueño recogió un premio de seis mil euros (que, basado en el aumento de los ingresos medios e inflación, serían aproximadamente 169 mil euros en 2009).

El ladrón nunca fue atrapado. Durante un breve período de tiempo se sospechó de Pickles y su dueño. En el año 2018, finalmente se revelaría la identidad del ladrón, el inglés Sidney Cugullere. Conocido por el seudónimo de Mr. Crafty, era un delincuente común dedicado al asalto de oficinas de correos, quien, a sus 40 años, al ver la oportunidad, entró al Central Hall y, con ayuda de su hermano Reg, perpetró con facilidad el robo.

Al llegar a su casa, le mostró el trofeo a su padre, quien le preguntó qué pensaba hacer con eso. Con ayuda de su amigo Ted Bechley, intentó pedir un rescate de 150 mil euros al presidente Joe Mears. Sin embargo, luego del arresto de este, finalmente desiste y lo abandona, siendo encontrado días después.

Jamás fue arrestado por ello, y sólo su entorno cercano sabía de su autoría, llevándose el secreto a la tumba tras su muerte por cáncer el año 2005. Más de una década después, su propia familia revelaría el secreto.

 Pickles allí, recibiendo una oferta para participar en una película el día 29. Fotografía: Central Press/Getty Images
. Pickles allí, recibiendo una oferta para participar en una película el día 29. Fotografía: Central Press/Getty Images

Incluso llegó a la pantalla grande, protagonizando la película "El espía con la nariz fría". Pickles no solo devolvió el trofeo, sino que rescató el honor de la organización y se ganó un lugar dorado en la mitología de los mundiales.

Pickles murió en 1967, cuando se estranguló con su correa mientras perseguía a un gato. Fue enterrado en el jardín trasero de la casa de su dueño.