Invertir en preservar y recuperar patrimonio cultural en la Argentina de hoy es una decisión que va a contramano del clima de época. Sin embargo, dentro de un ambicioso plan de obra pública que es también una rareza, eso es lo que hace el Estado santafesino con la refacción integral del Museo Histórico Julio Marc que comenzó en agosto del 2025 y estará lista para diciembre.

Detrás de los vallados, en el corazón del Parque Independencia, avanza una obra que empezó como una reparación impostergable para que un edificio histórico, de enorme valor arquitectónico, el primero diseñado para ser museo en el país, no se viniera abajo. Se trata, también, de una oportunidad para repensar uno de los espacios culturales más importantes y queridos de Rosario.

En una recorrida que realizó el miércoles con el gobernador Maximiliano Pullaro y la ministra de Cultura, Susana Rueda, el director Pablo Montini dijo que el Marc está entre los tres museos históricos más importantes de la Argentina. Guarda unas 60 mil piezas de enorme valor sobre arte americano y colonial; historia nacional, de Santa Fe y de Rosario.

El edificio fue diseñado por Ángel Guido, al igual que el Monumento Nacional a la Bandera. El Marc y el Monumento, explicó Montini, dialogan. Comparten autor, lenguaje, símbolos y una misma búsqueda americanista. En ese sentido, restaurar el museo también es recuperar una pieza clave de la arquitectura pública rosarina.

Pullaro y Susana Rueda hicieron una recorrida junto al director del museo, Pablo Montini (Alan Monzón). 
Pullaro y Susana Rueda hicieron una recorrida junto al director del museo, Pablo Montini (Alan Monzón). 

“Tanto el Monumento como el museo van a quedar buenísimos”, se entusiasmó Pullaro. Que defendió por igual la decisión de hacerse cargo de las obras que dejó inconclusas Nación en el memorial que homenajea a la bandera y la de invertir más de 2.500 millones de pesos en el Marc. “Los edificios públicos son la cara de la ciudad y la Provincia. Son las cosas que necesita Rosario para terminar de levantarse”, afirmó durante su participación en la recorrida.

Rueda, en tanto, destacó que la Provincia también encaró refacciones en otros museos, como el de Ciencias Naturales Ángel Gallardo, el del Deporte Santafesino y el de Bellas Artes Rosa Galisteo de Rodríguez, de la ciudad de Santa Fe. “Estamos haciendo una inversión inédita en infraestructura cultural”, enfatizó.

Manos a la obra

En el Marc había humedad, goteras, problemas de estructura, instalaciones eléctricas que ya no respondían a las necesidades de un museo del siglo XXI. En una de las salas llegaron a ponerse 20 baldes para contener filtraciones, contaron desde la Asociación de Amigos del Museo. Pero también había, debajo de esas capas de deterioro, una institución viva. Un museo que no dejó de investigar, prestar piezas, recibir donaciones y preguntarse cómo contar la historia a un público que Montini ubica como joven para este tipo de museos.

Las obras incluyen la restauración de fachadas, escalinatas, solados y basamentos. También la impermeabilización de cubiertas, la renovación completa de la instalación eléctrica, mejoras de climatización, nuevo sistema de seguridad, sanitarios y accesibilidad. Además, se amplió con una nueva reserva museológica.

 La nueva reserva del Museo Histórico Julio Marc (Alan Monzón).
. La nueva reserva del Museo Histórico Julio Marc (Alan Monzón).

Ese punto es clave. Un museo no es únicamente lo que exhibe. También es lo que guarda pero está listo para ser mostrado cuando sea necesario. Dentro de la enorme colección del museo hay arte americano, textiles prehispánicos, objetos coloniales, platería, armas, numismática, mobiliario, documentos, retratos, archivos, piezas de historia nacional y local. También una biblioteca y un archivo de enorme valor para investigadores.

Por eso la nueva reserva museológica es una de las partes más importantes de la obra. Aunque no sea la más visible para el visitante. La ampliación permitirá conservar piezas y obras de arte en mejores condiciones. Con criterios más adecuados de temperatura, humedad, seguridad y almacenamiento. Muchas veces, la discusión pública sobre los museos queda atrapada en las salas. Pero el patrimonio se sostiene, sobre todo, en las reservas.

La vieja nueva fachada

Uno de los trabajos más visibles ya está hecho. La fachada original, orientada al oeste, fue limpiada y restaurada. Nunca había sido intervenida de ese modo. Allí están las tres esculturas de Troiano Troiani que resumen el programa simbólico inicial del museo: América India, América Colonial e Historia Patria. Esa fachada, que durante años quedó más escondida en el uso cotidiano del edificio, vuelve ahora a ganar protagonismo.

La fachada norte, el sector donde se con claridad el diálogo arquitectónico con el Monumento a la Bandera (Alan Monzón). 
La fachada norte, el sector donde se con claridad el diálogo arquitectónico con el Monumento a la Bandera (Alan Monzón). 

La idea es que no sea solo una postal recuperada. También se piensa en actividades sobre ese frente. El jardín periférico será puesto en valor para uso público, aunque probablemente con algún tipo de enrejado que lo proteja por su cercanía con la cancha de Newell’s, que está enfrente. También se recuperará el jardín trasero. Y la sala de la pulpería tendrá un nuevo ingreso hacia el patio. El Marc se prepara, así, para volver a abrirse hacia afuera. No solo hacia sus salas. También hacia sus jardines.

De museo científico a museo histórico

El museo no nació, en los papeles, como museo histórico. En 1936, un decreto provincial creó una Comisión Honoraria para impulsar un “museo científico”, con secciones de historia natural, etnografía e historia. Al año siguiente, el proyecto edilicio y museográfico fue encomendado a Ángel Guido. En 1938, otro decreto transformó aquel Museo Científico en el Museo Histórico Provincial de Rosario. Finalmente, el 8 de julio de 1939, fue inaugurado bajo la dirección de Julio Marc.

En ese proceso, que Montini relató durante la recorrida, la figura de Marc fue decisiva. No fue solo el primer director. Fue el organizador de una colección y de una idea de museo. Numismático, historiador y miembro de la Justicia federal, impulsó la reunión de piezas, documentos y fondos que le dieron identidad a la institución. También le dio un lugar central a la biblioteca y al archivo, que todavía hoy son una de las grandes reservas documentales de Rosario.

El jardín y el frente norte del Museo Julio Marc (Alan Monzón). 
El jardín y el frente norte del Museo Julio Marc (Alan Monzón). 

Marc quería una institución capaz de construir una mirada histórica desde Rosario. Que tuviera mirada americana, pero que abordara también lo colonial, nacional y local al mismo tiempo. Esa ambición explica también por qué el edificio quedó chico rápido.

La colección creció casi desde el comienzo. Marc no dejaba de sumar objetos y el museo empezó a necesitar más espacio. En 1945, apenas seis años después de la inauguración, Guido presentó a la Asociación de Amigos un nuevo proyecto de extensión hacia el exzoológico. Esa iniciativa no avanzó. Pero en 1951 llegó la primera gran ampliación: se expandió el área de exhibición en planta baja y planta alta y se construyó una nueva fachada al norte, con las mismas líneas proyectuales que las del Propileo del Monumento a la Bandera.

El Marc es, de algún modo, el otro gran edificio de Guido en Rosario. Menos visible que el Monumento. Menos turístico. Pero atravesado por la misma búsqueda estética. Columnas, planos monumentales, esculturas alegóricas y una idea americanista de la historia conectan ambas obras.

El museo que viene

La reapertura no será solo edilicia. También se trabaja una reorganización del recorrido.

El cambio más importante será la nueva sala de Arte Americano, que se inaugurará junto con la obra, en diciembre de 2026. La curaduría está a cargo de la especialista Adriana Armando y del equipo del Marc. Allí se recuperará uno de los sentidos originales de la institución: contar una historia americana, con un lugar central para los pueblos originarios y las culturas prehispánicas.

 El sector del Obrador de Ideas donde se refleja la historia del museo (Alan Monzón).
. El sector del Obrador de Ideas donde se refleja la historia del museo (Alan Monzón).

El museo conserva mucho material de ese período. También colecciones textiles de enorme valor, parte de las cuales no estaban exhibidas. La nueva sala buscará darles otro protagonismo.

El resto del recorrido se reorganizará por etapas. En las demás salas se montarán piezas emblemáticas que funcionarán como indicadores de las exposiciones permanentes y temporarias que se irán inaugurando durante 2027. 

También se reabrirá al público la sala de la pulpería, con nuevo ingreso al patio. Es otro gesto de reapertura. Una forma de conectar el interior del museo con sus espacios exteriores y de recuperar áreas que pueden tener otra vitalidad.

El nuevo Marc también buscará contar con otros lenguajes algunas de sus piezas emblemáticas. El caso más claro es El Mataco, el meteorito de 998 kilos que durante décadas estuvo en el jardín del museo y que ahora será parte de una sala para la que el gobernador Pullaro y la ministra Rueda imaginan una muestra inmersiva sobre esa mole metálica caída en Campo del Cielo, que terminó convertida en patrimonio rosarino, y también sobre cómo se producen ese tipo de fenómenos (ver nota aparte).

La pregunta que sobrevuela toda la intervención es simple, pero enorme: cómo contar hoy la historia. No solo qué objetos mostrar. También cómo hacer que esos objetos –que hoy se trasladan de sala en sala a medida que avanza la obra– hablen para públicos que ya no se vinculan con los museos del mismo modo que hace veinte, treinta o cincuenta años.

Ese parece ser uno de los desafíos de la etapa que viene.

López en el Marc

“Estoy cada vez más interesado en la historia de Estanislao López”, mencionó Pullaro apenas llegó al museo el miércoles. El Marc conserva piezas de enorme valor vinculadas al brigadier.

Entre ellas está el bastón de mando de López, donado por sus descendientes. En el museo lo consideran una pieza única, de altísimo valor histórico. También hay una litografía sobre seda de César Hipólito Bacle con el retrato del brigadier. Por decisión del gobernador, esa obra fue enviada a restaurar hace dos años.

Además, el museo conserva un amplio archivo documental e iconográfico sobre López. Parte de ese material fue utilizado en la muestra inaugurada el año pasado en la Casa del Brigadier, en Santa Fe, con trabajo del equipo del Marc.

El dato permite leer otro aspecto de la institución. Aunque el edificio esté cerrado por obras, el museo no dejó de trabajar. Sus colecciones circulan. Sus equipos investigan. Algunas de sus piezas alimentan muestras en otros espacios.

El museo, además, sigue incorporando patrimonio. En estos días, dijo Montini, está previsto el ingreso de objetos que pertenecieron a Juan B. Castagnino.

El obrador de ideas

Un museo con mirada americanista (Alan Monzón). 
Un museo con mirada americanista (Alan Monzón). 

Mientras las salas están cerradas, el museo mantiene abierto un espacio de conversación: el Obrador de ideas. Funciona en parte como un museo del museo. Cuenta su historia, muestra el proceso de obra y abre una pregunta sobre el futuro: qué debería sumar el Marc que viene, qué historia debe priorizar, qué silencios corregir, qué vínculos construye con la ciudad y quienes la visitan.

Es un dispositivo que está en el museo y también sale de él; por momentos se vuelve itinerante. Para abrir la posibilidad de volver a pensar para qué sirve hoy un museo histórico.