En las últimas horas se conocieron novedades en torno a la causa que investiga el femicidio de la enfermera Ailén Oggero, de 32 años, perpetrado el 18 de febrero del año pasado en la ciudad de Rosario: se trata de la inminente suspensión de la fiscal María Verónica Ballari por su tardía imputación en las denuncias previas por violencia de género. En ese contexto, Mónica, la madre de la víctima, rompió el silencio en diálogo con El Tres, recordó a su hija, habló de la causa –que investiga otra fiscal, donde no hay detenidos ni imputados–, del presente de sus nietos y apuntó contra el accionar de la Justicia.
El ataque ocurrió a las siete de la mañana en la zona de Prusia al 6700, en barrio Belgrano, cuando la joven salía de su casa rumbo a su trabajo en el hospital Centenario. El agresor efectuó siete detonaciones, algunas de las cuales impactaron en la vivienda donde se encontraban los hijos de la víctima, de por entonces 4 y 11 años. Hasta el momento, el crimen sigue impune y no hay ninguna persona detenida ni imputada por la autoría material.
La principal hipótesis del caso señala a la expareja de Ailén, Jonathan Omill, quien había sido denunciado meses antes del femicidio. Sin embargo, fue detenido recién el mismo día del ataque, cuando se comprobó que no podía haber estado materialmente en la escena porque a esa hora marcaba su ingreso con huella dactilar en una planta de Vicentin. La otra línea investigativa apunta a vínculos del acusado con terceras personas.
Recientemente, Omill fue condenado a cuatro años y medio de prisión, pero únicamente por los hechos de violencia de género ocurridos cuando Ailén estaba viva. En ese marco, se avanza en una sanción de tres meses de suspensión sin goce de sueldo para la fiscal Ballari.
“Nos empezamos a dar cuenta de algunos detalles y cosas que no se tuvieron en cuenta en el momento, como que la primera audiencia ni siquiera nos enteramos de que estaba ocurriendo”, lamentó la madre de la enfermera. Sobre el accionar de la funcionaria judicial, la mujer detalló que en allanamientos en la casa del agresor se habían encontrado armas de fuego y municiones.
“Cuando nosotros hablamos la primera vez con ella (la fiscal Ballari) dijo «nosotros estábamos a punto de volverlo a llamar para tomarle otra declaración, pero no nos dio tiempo». O sea que esperaba que los delincuentes le dieran tiempo a la fiscal”, cuestionó de forma contundente.
Mónica, quien quedó al cuidado de sus nietos, reconoció las secuelas psicológicas y el estado de alerta con el que viven. “Cada día que salgo a la puerta, sobre todo cuando salgo con mis nietos, miro para todos lados a ver si hay alguien, si pasa un auto, si pasa una moto, si pasa algo, porque el miedo está”, confesó.
“Un año pasó y todavía no se sabe quién le hizo eso a mi mamá. ¿Cómo pasó tanto y no saben quién le hizo eso a mi mamá?”, le pregunta reiteradamente la hija menor de Ailén a su abuela.
Mientras los teléfonos de la víctima y del principal sospechoso continúan secuestrados para peritajes informáticos, la familia mantiene las esperanzas de esclarecer el caso.
Las autoridades ya identificaron el tipo de vehículo utilizado por el atacante, aunque circulaba con la patente adulterada, y cuentan con registros de cámaras de seguridad que permitieron elaborar un identikit del responsable. Ante estos avances, desde el Ministerio Público de la Acusación se evalúa ofrecer una recompensa económica para quienes puedan aportar datos precisos.



