Una mujer investigada por formar parte de la pata argentina de una organización que reclutaba argentinos para enviarlos a combatir en la guerra entre Ucrania y Rusia fue detenida en la localidad bonaerense de Tigre.
Este fin de semana, en el operativo que llevó adelante la Policía Federal a pedido del juez federal de Lomas de Zamora Luis Armella, los investigadores detuvieron a la mujer, pero no encontraron a la pareja de la imputada, un hombre que también está acusado de formar parte de la organización y que permanece prófugo. Según se comprobó, salió del país hacia Brasil pocos días antes del allanamiento.
A pedido del fiscal Sergio Mola, el juez Armella indagará a la mujer por trata de personas, mientras se analiza el material incautado por la fuerza durante el procedimiento.
Dentro de la causa se investiga la captación y traslado de civiles (entre los que se identificaron a exmilitares y exintegrantes de fuerzas de seguridad) mediante la utilización de redes sociales, en las cuales ofrecían incorporarse al ejército ucraniano durante un periodo aproximado de seis meses a tres años, a cambio de un salario cercano a los 3000 dólares.
Las supuestas condiciones contractuales no podían ser reveladas por razones de seguridad, por lo que les brindaban un contrato redactado en idioma ucraniano que contenía las actividades ajenas al ámbito militar que desarrollarían en el país extranjero, publicó fiscales.gob.ar.
Además, según la pesquisa, les impartían instrucciones a los ciudadanos acerca de la versión que debían brindar en el aeropuerto a personal de la Policía de Seguridad Aeroportuaria (PSA) o de la compañía aérea ante el eventual caso de ser consultados sobre el motivo del viaje y los forzaban a decir que iban a trabajar en el área de construcción.
Soldados de la fortuna
La investigación comenzó en marzo de este año, luego de que integrantes de la PSA detectaran inconsistencias en los relatos de cuatro hombres que estaban en la zona de preembarque del Aeropuerto Internacional de Ezeiza y se dirigían a Ucrania.
Según señalaron desde la PSA, ninguno de los involucrados sabía quién les había comprado los pasajes, quién los recibiría en Europa ni tampoco podían explicar cuáles eran las tareas que iban a desempeñar. Tampoco tenían pasajes de regreso ni dinero suficiente para afrontar la estadía.
Con el avance de la investigación, se pudo reconstruir que los cuatro habían sido reclutados a través de plataformas web para combatir en el conflicto armado que atraviesa Ucrania por un salario cercano a los 3000 dólares, aunque nunca llegaron a firmar el contrato que lo estipulara.
Tras la realización de una serie de medidas, que incluyeron tareas de inteligencia, análisis de comunicaciones y discreta vigilancia, se pudo identificar a los presuntos integrantes de la organización que se encargaba del reclutamiento de las personas.
En abril de este año, los fiscales de la Procuraduría de Trata y Explotación de Personas (Protex) Marcelo Colombo y Alejandra Mángano habían puesto en conocimiento a la Red Iberoamericana de Fiscales Especializados contra la Trata de Personas y el Tráfico Ilícito de Migrantes (Redtram) de las posibles maniobras de captación y traslado de ciudadanos argentinos hacia Ucrania para intervenir en el conflicto armado entre ese país y la Federación de Rusia.
Allí explicaron que el fenómeno presentaba “indicios de organización estructurada y transnacional, con intervención de reclutadores locales que seleccionan perfiles (en muchos casos ex militares o ex fuerzas de seguridad), coordinan contingentes grupales y gestionan reservas de viaje bajo modalidad solo de ida hacia países limítrofes del conflicto bélico”.



