El fondo Burford Capital, que compró los derechos a litigar en el caso por la expropiación de YPF hace casi una década y era el principal beneficiario del fallo en primera instancia de la jueza Loretta Preska, anunció que avanzará con nuevas instancias judiciales tras el fallo de la Corte de Apelaciones de Estados Unidos.
En un comunicado difundido este viernes, la empresa con sede en el Reino Unido dejó en claro que no solo buscará revertir la decisión dentro del sistema judicial estadounidense, sino que también evalúa acudir a la Corte Suprema e incluso activar un arbitraje internacional.
La reacción de la firma se produjo después de que la Corte de Apelaciones del Segundo Circuito de Estados Unidos revisara el caso vinculado a la expropiación de la compañía petrolera argentina y dejara sin efecto una sentencia previa que había beneficiado a los demandantes Petersen y Eton Park.
En su decisión, el tribunal sostuvo que la Argentina habría incumplido compromisos asumidos con inversores, aunque consideró que esos reclamos no podían resolverse en tribunales estadounidenses, un criterio que generó cuestionamientos.
“La decisión del Segundo Circuito es obviamente muy decepcionante y un abandono notable de los derechos de los accionistas minoritarios de la NYSE”, afirmó Christopher Bogart, director ejecutivo de Burford, denominado “fondo buitre” que compra juicios a poco valor para hacer negocios.
En esa línea, el comunicado subraya una aparente contradicción en el fallo: por un lado, la Corte admite “la violación consciente y flagrante” de las promesas hechas a los inversores extranjeros, mientras que por otro sostiene que esos compromisos no pueden hacerse cumplir en ese ámbito judicial.
Para la compañía, esta postura implica una “abdicación” del rol del tribunal como garante de los derechos de los accionistas que operan en el mercado estadounidense.
El documento también pone en valor la disidencia dentro del propio tribunal. El juez que votó en minoría consideró que los inversores sí debían ser protegidos y cuestionó la interpretación “estrecha” de la mayoría, que –según esa visión– ignora las realidades del caso.
Frente a este escenario, Burford confirmó que los demandantes están evaluando pedir una revisión “en pleno” del fallo ante todos los jueces del Segundo Circuito, aunque reconocen que este tipo de solicitudes rara vez prospera. “Los demandantes tomarán una decisión final sobre el siguiente paso en los próximos días”, indicó el comunicado, que fija un plazo de 14 días para esa presentación.
En paralelo, la firma dejó abierta la posibilidad de escalar el caso hasta la Corte Suprema de Estados Unidos, lo que extendería aún más una disputa judicial que lleva años. Sin embargo, no es la única alternativa en análisis. “El arbitraje de tratado de inversión sigue siendo una perspectiva totalmente viable”, sostuvo Bogart, al recordar que esta vía siempre estuvo disponible en caso de que la Justicia estadounidense no admitiera el caso.
Ese posible giro hacia tribunales internacionales no es menor: según Burford, la Argentina ya ha enfrentado –y perdido– múltiples arbitrajes de este tipo en el pasado, incluso en casos financiados por la propia firma.
El impacto del fallo también se sentirá en las cuentas del fondo. La compañía anticipó que deberá realizar una amortización parcial de sus activos vinculados al caso YPF, en línea con sus políticas internas tras una derrota intermedia en apelación. Aunque aclaró que se trata de un ajuste no monetario, advirtió que podría afectar su capacidad para emitir nueva deuda o realizar ciertas inversiones.
Aun así, desde la conducción buscaron llevar tranquilidad a los inversores. “El negocio de Burford hoy está impulsado por una gran cartera de asuntos aparte de YPF. Ese negocio principal continúa desempeñándose sólidamente”, aseguró Bogart.



