Un equipo de investigadores de la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la Universidad de Buenos Aires (UBA) publicó un mapa del sobrepeso y el retraso de crecimiento en Argentina. Es un análisis que especifica a lo largo de las diferentes jurisdicciones cómo se reparte la doble carga de malnutrición en niños menores de cinco años cubiertos por el sistema público de salud. Es decir: qué localidades tienen mayor proporción de personas con sobrepeso, cuáles evidencian más individuos con retraso de crecimiento y, finalmente, en qué casos se dan las dos. El trabajo fue difundido en la revista académica Spatial and Spatio-temporal Epidemiology.
Como resultado, observaron que los departamentos ubicados en las regiones del suroeste de la Patagonia, en la región central y en el norte del país son los que evidencian una mayor proporción de esta doble carga de malnutrición.
Pablo Nuñez, investigador del Conicet y miembro del grupo de Bioestadística Aplicada de Exactas UBA que publicó el trabajo, señaló: “Para el retraso de crecimiento, las regiones del norte (NEA y NOA) y centro tienen altas prevalencias en relación a la región Patagonia, que es la que tiene mayores prevalencias de sobrepeso y obesidad. Y, a su vez, el trabajo describe algunos departamentos donde ambas coexisten con altas prevalencias y se ven importantes diferencias al interior de cada una de las provincias, donde suele haber una marcada diferencia entre la ciudad capital y regiones periféricas“.
El mapa está dividido en colores: las manchas más oscuras se reservan para las zonas con mayor proporción de la doble carga, mientras que los tonos más claros indican valores más cercanos a lo que debería ser un ideal. El hecho de que el mapa de Argentina esté así camuflado marca la pauta de que, como cuenta el científico, al interior del país e incluso al interior de las propias provincias, se viven situaciones bien disímiles.
Cómo hicieron el estudio
Nuñez refiere que el trabajo describe la distribución espacial del retraso en el crecimiento, que es “uno de los mejores indicadores de desigualdad en salud infantil”. Por otro lado, muestra la distribución espacial de la obesidad infantil, “que es una problemática en aumento y con muchas aristas”. Finalmente, analiza, a través de modelos sofisticados, las regiones del país donde coexisten con alta prevalencia ambas condiciones. “A esto se denomina doble carga de malnutrición, que suele estar asociado a las áreas con mayor vulnerabilidad social", dice.
Uno de los desafíos para el equipo de la UBA era demostrar la inequidad que existe a lo largo y a lo ancho del territorio nacional. Bajo esta premisa, colocaron manos a la obra y recurrieron a datos antropométricos (como el peso y la talla) de un millón y medio de niños que tenían menos de cinco años. Los menores fueron atendidos en más de 7 mil centros de salud (pertenecientes al sistema público) distribuidos en 500 jurisdicciones.
Pudieron confeccionar el mapa gracias a una herramienta denominada modelos espaciales conjuntos: una metodología que permite reportar fenómenos superpuestos, como pueden ser el sobrepeso y el retraso de crecimiento expresado, por ejemplo, en los niños que para su edad tenían baja talla. Herramientas estadísticas complejas que, si son bien empleadas como en este caso, pueden ayudar a diagnosticar realidades para, en un paso posterior, apuntar a cambiarlas.
El análisis que llevaron adelante los investigadores de la UBA se ubica como una herramienta invaluable para instrumentar políticas públicas. En definitiva, contar con un diagnóstico de esta clase mejora las chances de construir acciones mejor dirigidas. Ahora, solo restarán estudios complementarios y, como siempre, se requerirá de voluntad política para que la evidencia que generan los científicos pueda traducirse en el bienestar de la población.
Nuñez explica al respecto: “La distribución espacial de estos indicadores tiene mucho que ver con la distribución de las desigualdades sociales e iniquidades. Entender cómo se distribuyen espacialmente es esencial para identificar las regiones y localidades, luego conocer a qué condiciones y causas puede estar mayormente relacionado, y así poder implementar políticas y programas que impacten para su disminución“.
Problema global
En el presente, la malnutrición dispara una alarma sanitaria global. Para la OMS, dentro de ese concepto se puede ubicar a las personas que afrontan desnutrición (emaciación, retraso del crecimiento), desequilibrios de vitaminas o minerales, así como sobrepeso y obesidad.
De acuerdo al último registro, a nivel mundial, 149 millones de niños menores de 5 años tienen retraso del crecimiento (son demasiado pequeños para su edad), 45 millones tienen emaciación (son demasiado delgados para su estatura) y 37 millones reportan sobrepeso u obesidad.
Un dato a tener en cuenta es que, como repiten los especialistas en el rubro, la desnutrición no es privativa de los países pobres, así como tampoco, la obesidad de las naciones ricas. El paisaje es mucho más heterogéneo de lo que se cree.
Si se quiere comprender el problema de la malnutrición es necesario afinar la lupa. Por caso, los alimentos ultraprocesados son menos saludables y generan más obesidad y problemas cardiovasculares que el resto; pero, como son más económicos, suelen ser consumidos por las poblaciones con menos recursos.



