Este martes, familiares y amigos de un trabajador fallecido en el puerto el pasado 18 de mayo se manifestaron para pedir justicia y reclamarle a la empresa que lo contrató que dé explicaciones sobre muchas de las dudas que los asaltan.

El siniestro en el que un obrero perdió la vida en la terminal portuaria de la Unidad 6 de Rosario, en Ayolas y Circunvalación, se produjo al precipitarse desde altura un operario en medio de tareas de limpieza.

La protesta tuvo lugar este martes en la puerta del predio, en el Acceso Sur y Ayolas, donde Lisandro Aguirre, de 32 años, falleció trabajando. Hacía 8 meses que se desempeñaba allí y, según sus familiares, había aceptado un empleo en condiciones muy precarias: de lunes a lunes y con 12 horas de corrido. Dejó dos hijos, que hoy lo siguen llamando por teléfono para preguntarle cuándo regresará.

     

Los compañeros aseguran que el joven estaba trabajando solo cuando habitualmente esas tareas se hacen de a dos. 

Licha dejó dos hijos, que hoy lo siguen llamando por teléfono para preguntarle cuándo regresará.  
Licha dejó dos hijos, que hoy lo siguen llamando por teléfono para preguntarle cuándo regresará.  

A su vez, la familia no tenía claro cómo seguir porque nadie se había comunicado con ellos. Su única respuesta fue que solo alguien de recursos humanos les pidió que presenten el acta de defunción, pero ni siquiera le abonaron la quincena. 

Este martes hicieron un corte en el lugar. Luego de ello, se presentó el gerente de la empresa tercerizada y coordinaron una reunión para este miércoles para intentar concretar un acuerdo. Además, les prometieron ayuda psicológica para sus hijos.

Licha dejó dos hijos, que hoy lo siguen llamando por teléfono para preguntarle cuándo regresará.  
Licha dejó dos hijos, que hoy lo siguen llamando por teléfono para preguntarle cuándo regresará.  

Según contaron sus compañeros, el joven estaba haciendo limpieza en los silos, corrió una chapa y cayó al vacío. Fuentes policiales notificaron que el obrero se precipitó desde un primer piso hacia el interior de una máquina y quedó “prensado” dentro de ella.

En su momento, familiares y allegados al joven dijeron que sus compañeros se dieron cuenta de que algo había pasado recién cuando terminó su turno laboral y no aparecía.