Horacio Usandizaga, antes de cerrar sus ojos por última vez, estuvo rodeado de la familia y los amigos que lo acompañaron en estos años. Con lágrimas en los ojos por la pérdida de alguien tan cercano, aunque con la paz que deja haber estado muy cerca en las buenas y en las malas, tres de las personas más vinculadas al Vasco, quienes pudieron despedirse con un fuerte abrazo, dejaron sus primeras sensaciones en diálogo con Rosario3

Hugo Ruggiero

Fue el amigo personal con quien compartió los últimos años. Era la persona que entraba a su departamento y quien lo acompañaba a todos lados. Se conocieron en Gimnasia y Esgrima. Siempre hubo respeto, admiración y mucho afecto entre ellos. La amistad se fortaleció en los últimos veinte años, quizás los más complicados para Horacio.

Usandizaga en su departamento, acompañado de Ruggiero y Sueiras

Hugo fue su hombre de confianza en los números, fue asesor de bloque de la UCR, tesorero de Central en la gestión usandizaguista y secretario de Hacienda en Capitán Bermúdez.

“El Vasco era calentón y tenía una personalidad avasallante hacia afuera. Pero por dentro era tímido y muy emotivo, se emocionaba y lloraba por nada. Era un tipo llano y honesto, no sólo en lo económico sino también en lo intelectual. Él actuaba como pensaba”, lo definió.

Diego Sueiras

Fue su secretario privado desde que lanzó la primera candidatura a gobernador de Santa Fe en 1991. Se conocieron cuando lo fue a entrevistar para una revista de la facultad y Horacio ya era intendente. Coincidieron en varias ideas y empezaron a trabajar juntos hasta que, para sorpresa de varios, lo ubicó como su ladero.

“Irigoyen decía que prefería perder una presidencia y no perder los principios. Eso era Horacio. Le gustaba la administración pública pero lo ponía incómodo el poder. Fue lo más honesto que conocí en mi vida”, resumió.

Mario Ibaldi

Se acercó a Usandizaga desde 1984 pese a que formaba parte de la juventud radical de su pueblo, Maciel. Con el paso del tiempo se convirtió en un hombre de confianza. Fue asesor del bloque, luego diputado nacional e integró la mesa chica del espacio interno del partido, Convergencia, todo de la mano del Vasco.

“Fue mi segundo padre”, apuntó. Mientras recibía mensajes de otros referentes partidarios, incluso de la oposición, Ibaldi recordó el 31 de diciembre de 2001 cuando lo llevó en su auto a la histórica sesión del Congreso Nacional que terminó proclamando a Eduardo Duhalde como presidente así empezar a salir de la crisis.

Usandizaga junto a Ibaldi

“Ese día me hizo dormir en su despacho, donde Horacio dormía cuando se quedaba en Buenos Aires”, describió.

“El usandizaguismo va a seguir viviendo, mientras yo viva”, fue una de las últimas frases que el Vasco le dijo al oído.