Este martes, Facundo Macarrón, el hijo de Nora Dalmasso –asesinada en Río Cuarto hace casi 20 años–, declarará en el juicio político contra Javier Di Santo, Daniel Miralles y Luis Pizarro, los tres fiscales que pasaron por la investigación del famicidio de su madre sin lograr resultados.
El cuerpo de Dalmasso fue hallado el 26 de noviembre de 2006, desnudo y estrangulado, sobre la cama de su hija Valentina. En 20 años la causa tuvo cinco imputados: el propio Facundo fue investigado durante cinco. Y luego su padre, Marcelo Macarrón, fue objeto de una persecución judicial desde el 2019 al 2022, hasta que resultó absuelto de la acusación de crimen por encargo.
Facundo Macarrón, que cursó una carrera diplomática en el exterior y regresó a la Argentina hace 10 meses, evita visitar Río Cuarto. Allí vive el principal sospechoso de la violación seguida de muerte de su madre: Roberto Bárzola, quien se desempeñaba como carpintero y parquetista de la familia, recordó el matutino cordobés La Voz.
En 2024, el fiscal Pablo Jávega –el cuarto investigador a cargo de la causa– determinó que un ADN completo y un vello púbico detectados el cuerpo de Nora se correspondían con el perfil genético de Bárzola. Por el tiempo transcurrido, la causa enfrenta una posible prescripción, asunto que está pendiente de resolución en el Tribunal Superior de Justicia de Córdoba.
Los Macarrón reprochan a los fiscales enjuiciados que los rastros de Bárzola estaban en el expediente desde el inicio y que, pese a las recomendaciones, incluso del FBI, nunca fue investigado.
Como denunciantes, reclamaron la destitución de Di Santo, Miralles y Pizarro, porque “en lugar de investigar al sospechoso, se encarnizaron contra la familia”.
“No estaríamos acá si no fuera por el mal desempeño de ellos. Hicieron todo mal. Una causa que tenía una prueba objetiva, incluso un indicio de presencia, debería haber terminado con una persona presa en dos meses. Sin embargo, estamos a 20 años con un sospechoso suelto y después de haber afectado y destruido personas por un mal accionar”, dijo Facundo Macarrón en diálogo con la periodista Denise Audrito de La Voz.
En esa misma entrevista criticó: “Los tres fiscales son los grandes responsables de la impunidad. Todos tuvieron la oportunidad de aplicar un método como hizo Jávega. Pero creo que los tres fueron muy cobardes frente al poder, sea mediático, político o una mezcla de los dos. Ninguno tuvo independencia y objetividad".
“El asesinato –agregó– sucedió en un momento muy distinto al que estamos hoy en Argentina. Quizá desde el trabajo de campo operaron prejuicios. Los auxiliares pueden producir pruebas pero el fiscal es el que decide. Y para arriba, creo que la causa le quedó grande a todos”.
Para Macarrón, “todos tuvieron responsabilidades.”
“Pero las primeras horas después de un crimen son claves y Di Santo no supo actuar, por ineptitud. Nunca le voy a perdonar que el prejuicio lo haya llevado a imputarme. Presionando para que declaren mis amigos. Fuimos destruidos como familia”, reprochó.
“Miralles, más que inoperante, creo que habría incurrido en hechos compatibles con la corrupción, porque lo designan en enero, le dan la causa en febrero y en marzo lo imputan a mi viejo. Una causa de tantos cuerpos ni siquiera la alcanzó a leer”, dijo.
“A Pizarro me cuesta entenderlo, creo que por ser fiscal de narcotráfico ha tenido un pensamiento forzado y subjetivo. Morboso. Pensar que a mi mamá la mató una mafia está sólo en la cabeza de una persona que está en contacto con el crimen organizado”, señaló Facundo.
“Estos fiscales no sólo son cómplices de la impunidad sino también del linchamiento que sufrió mi mamá. Este es un caso inédito de violencia de género y violencia institucional. Esperamos que el Tribunal Superior de Justicia vea que los familiares no pudimos ejercer la acción penal, no tuvimos 15 años para pedir justicia, porque nos perseguían a nosotros, nos estábamos defendiendo. No podemos descansar hasta que haya justicia real”, cerró.
El Jury comenzará el martes 21 de abril a las 8.30. La acusación formulada por Juan Manuel Delgado y la fiscal general adjunta Bettina Croppi les reprocha a los fiscales no haber tenido en cuenta la prueba que existía en contra de Bárzola, quien por el paso de los años, podría resultar beneficiado con la prescripción. El Jurado, presidido por Julieta Rinaldi, decidió citar a 37 testigos ofrecidos por las partes.



