El poder de la naturaleza mostró su faceta más cinematográfica en Filipinas la noche del lunes 25 de mayo. A las 22:33 hora local, una red de cámaras que transmitía en directo la erupción del volcán Mayon captó el momento exacto en que un deslumbrante meteoro verde surcó el cielo justo encima del cráter activo.
La imagen fue impactante: mientras ríos de lava descendían por las laderas de uno de los volcanes más activos del planeta, una bola de fuego verde y blanca ardió intensamente durante menos de un segundo antes de desaparecer entre las nubes. La secuencia parecía sacada de una escena de heavy metal y dejó estupefactos a los espectadores, según informó la Agencia de Información de Filipinas.
“Pensé que era un misil por lo brillante que era”, relató un residente aterrorizado de la localidad de Los Baños. El destello fue tan potente que iluminó el cielo nocturno por encima de la actividad volcánica continua del Mayon, ubicado en la isla de Luzón.
En un primer comunicado, el Instituto Filipino de Vulcanología y Sismología (PHIVOLCS) señaló que sus cámaras habían detectado el meteorito “impactando en las laderas septentrionales del volcán”. Sin embargo, tras analizar grabaciones sísmicas, de infrasonido y de cámaras adicionales, la agencia rectificó: la roca espacial se desintegró inofensivamente en la atmósfera y no tocó el suelo.
“Contrariamente a lo que afirmamos en nuestra publicación inicial, nuestro análisis indica que el meteorito se desintegró en la atmósfera y no impactó en las laderas del Mayon”, aclaró PHIVOLCS en su cuenta de X.
Apparently there's a volcano erupting right now in the Philippines. I'm watching a livestream when suddenly there's this extremely bright green fireball coming from a completely unrelated trajectory. Is that a meteor? pic.twitter.com/D6fNJ4nOOQ— Bekay (@kinpatsukenshi) May 25, 2026
Un astrónomo local estimó que la energía liberada por el meteoro equivalía a 6,8 millones de kilogramos de pólvora. Pese a la magnitud, los datos sísmicos no registraron señales de impacto. En las 24 horas previas y posteriores al evento, PHIVOLCS documentó 27 temblores volcánicos y 341 desprendimientos de rocas, todos atribuibles a la propia actividad del Mayon, que ya acumula 140 días consecutivos de erupción efusiva.
Aunque parezca una coincidencia imposible, los expertos señalan que no es tan improbable. Cada día, cerca de 25 millones de fragmentos de escombros impactan contra la Tierra y generan estrellas fugaces. Estos meteoros viajan a velocidades de hasta 72.400 km/h y alcanzan temperaturas de 1600 °C al rozar la atmósfera, lo que los vaporiza en segundos. El color verde del fenómeno sobre Mayon se debe a trazas de metales como el magnesio en la roca espacial.
El monte Mayon, además, es el volcán más activo de Filipinas y uno de los más monitoreados del mundo. Su erupción actual lleva más de cuatro meses y es filmada las 24 horas por múltiples cámaras, lo que aumentó las chances de capturar un evento como este.
La atmósfera terrestre actúa como un escudo eficaz: la mayoría de los meteoros se desintegran antes de llegar a la superficie. Aun así, la Tierra tiene encuentros cercanos. A principios de este mes, el asteroide 2026 JH2 pasó a solo 90.000 kilómetros, una distancia que los científicos describieron como “lo más cerca posible sin chocar”.
Por ahora, el volcán Mayon sigue activo y las cámaras continúan grabando. Si otro meteoro decide cruzar el cielo filipino, es probable que quede registrado para el asombro de todos.



