Luciano Aguero es uno de los dueños de la histórica casa de avenida Belgrano al 800, que este lunes reflotó la discusión sobre el patrimonio urbano. En contacto con Radio 2 este martes, Aguero expuso la difícil situación que atraviesa su familia al no poder disponer libremente del inmueble debido a las normativas de protección. En medio del debate sobre el uso de estos predios y las críticas del intendente Pablo Javkin a quienes se oponen a las nuevas construcciones —a los que calificó como el "club de los defensores de ruinas"—, el propietario detalló el deterioro de la vivienda y defendió un proyecto para edificar en la parte trasera del terreno sin afectar la estructura original.
En diálogo con el programa Radiópolis, Aguero contó que la propiedad le pertenece a él y a sus cuatro hermanos. “Heredamos un problema”, resumió. Hace 15 años decidieron ponerla a la venta porque su madre ya no podía vivir allí. Sin embargo, se encontraron con un obstáculo: la imposibilidad de que los compradores pudieran realizar proyectos inmobiliarios rentables por las restricciones vigentes de conservación.
Solo pudieron alquilarla durante dos períodos y explicó que ahora las inmobiliarias tampoco pueden tasarla porque al no poder hacer ningún proyecto ni tocar la estructura, el lugar directamente "no tiene valor".
Actualmente, los dueños buscan avanzar con una excepción en el Concejo, amparados en una nueva normativa aprobada a fines del año pasado que permite conservar la casa y construir en altura en el patio. "La excepción que se plantea no es dejar el frente, es dejar la casa completa y restituirla y remodelarla, que tiene un costo enorme. Y atrás, a donde estaba el patio, recién construir", precisó Aguero.
Durante la entrevista, se aclaró que la obra proyectada es de planta baja y 11 pisos, una altura considerablemente menor a la de otros edificios de la misma cuadra, que alcanzan los 15 o incluso 18 pisos. “No va a ser el edificio más alto de la cuadra”, enfatizó.
Por otro lado, advirtió que mientras se demora la aprobación del proyecto, la casa sufre un deterioro irreversible; e incluso va camino a convertirse en un foco de inseguridad para el barrio. Aguero detalló que la vivienda fue intrusada en reiteradas oportunidades, lo que los obligó a tomar medidas extremas para evitar el ingreso de extraños.
"Tuvimos que poner una chapa porque fue intrusada tantas veces, que primero arreglábamos la puerta, después pusimos una reja y después empezaron a entrar por las ventanas. Las ventanas le pusimos cadenas, las cadenas las cortaron, no quedó otra que taparla", señaló.
"Nosotros no podemos entrar nunca más, la casa está destruida por adentro y ya nadie más va a poder entrar a la casa hasta que se caiga, porque esa es la realidad", lamentó.



