Los gobiernos de Israel y del Líbano protagonizaron este martes en Washington su primer cara a cara oficial en tres décadas. Tras dos horas y media de diálogo en el Departamento de Estado, el embajador israelí ante EE.UU., Yechiel Leiter, afirmó que ambas naciones se encuentran "del mismo lado de la ecuación" en el objetivo de combatir al grupo chií Hizbulá.
"Ambos estamos unidos en el objetivo de liberar al Líbano de la ocupación ejercida por el poderío iraní llamado Hizbulá", declaró Leiter, según informó la agencia de noticias EFE. El diplomático israelí calificó el encuentro como el inicio de una "nueva era de paz", aunque subrayó que la seguridad de los civiles de su país no es negociable.
La reunión contó con la mediación del secretario de Estado norteamericano, Marco Rubio, quien calificó la cita como una "oportunidad histórica" para alcanzar una solución permanente tras décadas de conflicto e influencia de la milicia chií en la región.
Acuerdo para nuevos contactos
Pese a la sintonía discursiva contra la organización armada, el Departamento de Estado confirmó que las partes acordaron iniciar negociaciones directas en una fecha y lugar que se definirán próximamente. Este paso busca dar continuidad a un proceso de paz que, por el momento, excluye formalmente a Hizbulá de la mesa de diálogo.
Según reportó EFE, el portavoz estadounidense Tommy Pigott señaló que el compromiso de ambos gobiernos es resolver las cuestiones pendientes mediante esta vía diplomática, bajo la supervisión de la administración de Donald Trump.
Diferencias de fondo
Aun con la voluntad de volver a reunirse, persisten discrepancias estructurales. El Líbano reclama un alto el fuego inmediato y el respeto a su integridad territorial. En contraste, Israel exige el desarme total de la milicia y la creación de una "zona de seguridad" en el sur del país vecino para controlar el área hasta el río Litani.
Mientras las delegaciones conversaban en Washington, los enfrentamientos en territorio libanés continuaron este martes. En las últimas seis semanas, el conflicto ya se ha cobrado más de 2.000 vidas y ha provocado el desplazamiento de más de un millón de personas.



