La grave situación edilicia desencadenada en la histórica panadería "La Funcional", ubicada en avenida San Martín al 3600, sumó un nuevo y preocupante capítulo. Luego del colapso inicial del techo y la terraza del comercio que afectó a un jardín de infantes, nuevos desprendimientos y la presión de los materiales caídos provocaron severos daños estructurales en otra vivienda colindante.
Según información del noticiero Telenoche (El Tres), los habitantes de la propiedad vecina viven horas de mucha angustia. Una de las damnificadas relató el "terror" que sintió al momento del nuevo impacto y aseguró que era una situación previsible, ya que la semana pasada había observado cómo intentaban colocar apuntalamientos y trabas de manera preventiva en un pasillo interno.
�� @telenocheRos | UNA PANADERÍA, UN JARDÍN Y UNA CASA AFECTADOS POR UN DERRUMBE EN ZONA SUR ⚠️
�� Parte de la estructura de la histórica panadería La Funcional, ubicada en San Martín al 3600, se derrumbó y provocó severos daños. La terraza cayó y afectó hornos clave para la… pic.twitter.com/Gm8mo4uqO2— elTresTV (@elTresTV) June 24, 2026
Los daños materiales en esta casa son de consideración. La caída de mampostería afectó gravemente toda la medianera y un gran volumen de escombros quedó acumulado haciendo una fuerte presión contra las paredes. Además, el impacto de los objetos contundentes provocó destrozos en un baño de la planta baja.
Ante el peligro latente, una ingeniera civil recomendó a los propietarios no utilizar el patio ni subir a la terraza hasta que se evalúe con precisión qué sectores permanecen flojos.
Este nuevo foco de peligro se añade al desastre ocurrido horas antes, cuando el colapso del corazón productivo de la panadería —con 66 años de trayectoria en la zona sur— destruyó dos hornos de gran valor económico.
Poco después, las autoridades habían detectado que el derrumbe del tanque de agua del negocio había perforado el techo de una salita y la medianera de un jardín de infantes ubicado a la vuelta, sobre bulevar Seguí al 1000, al que asisten unos 50 niños. Justo no había nadie en ese sector.
Si bien la familia propietaria de la panadería manifestó públicamente su voluntad de asumir la responsabilidad y hacerse cargo de los costos de reparación de todos los damnificados, los vecinos del barrio manifestaron su preocupación ante la inestabilidad de las estructuras viejas y la demora en la remoción segura de los restos de la edificación.



