Un estudio reciente expuso que más de la mitad de los adolescentes de 15 años en Argentina no saben qué elegir como profesión futura. Ante esta estadística, que refleja que el 52 por ciento de los jóvenes se encuentra sumido en la incertidumbre vocacional, la psicóloga Victoria Peralta analizó el complejo contexto actual, marcado por el avance tecnológico y la sobreinformación, y detalló cómo las familias pueden acompañar este sinuoso proceso de descubrimiento de deseos sin generar frustraciones.

Según explicó la profesional en diálogo con Cada Día (El Tres), la época actual difiere drásticamente de la de generaciones pasadas, donde las opciones de salida laboral eran mucho más reducidas. En contrapartida, en el presente el abanico se abrió de manera exponencial. 

"Hoy el avance de la tecnología, invita a un montón de nuevas profesiones, nuevas carreras, que hace que haya muchas más posibilidades para elegir", detalló. A esto se le suma la facilidad extrema para acceder a los datos, ya que los adolescentes pueden investigar el perfil de cada disciplina con apenas dos clics a través de herramientas como la inteligencia artificial.

Uno de los principales focos del problema en la toma de decisiones, según Peralta, es el cambio radical en los modelos a seguir. Mientras que antes las referencias directas eran la familia o los educadores cercanos, hoy los jóvenes miran constantemente a personas en redes sociales que exponen vidas ideales y resultados estéticos, sin mostrar el esfuerzo ni el proyecto de vida que existe por detrás. 

"Ven esos escenarios tan lejanos y genera mucha frustración. Hace que piensen «bueno, tengo muchas posibilidades para elegir, pero ¿cómo llego a eso?»", advirtió la psicóloga. Al respecto, agregó una reflexión clave sobre la sobreexposición digital: "Capaz hay mucho de mostrar lo que sucede y no el espacio para hacerse buenas preguntas".

Cómo acompañar desde casa

Para evitar que esta exploración vocacional se convierta en una carga pesada, la especialista recomendó a las familias y a las escuelas generar espacios de diálogo honesto y acercar a los chicos a la realidad cotidiana de las profesiones. En lugar de quedarse sólo con la información teórica que abunda en internet, sugirió leer los datos juntos y propiciar escenarios de exposición tangibles. 

"La idea es poder invitarlos a ver caminos más reales y preguntarse si se ven o no, no es lo mismo imaginarse en un laboratorio que en una empresa, que en la calle haciendo reportes", señaló.

Además, propuso bajar la presión sobre la enorme pregunta de "qué quiero ser" a largo plazo y reemplazarla por interrogantes más del día a día: "Qué te gusta hacer hoy" o en qué actividades "se te pasa el día volando porque te quedaste conectado con eso". 

En ese sentido, otra herramienta práctica que aportó fue prestar atención al propio consumo digital de los jóvenes para decodificar sus intereses. "Poder registrar un poco más ese algoritmo. ¿Cuáles son esos intereses que nos aparecen más recurrentes? ¿Es el deporte? ¿Son las finanzas?", planteó como punto de partida.

     

Una construcción continua

Finalmente, la profesional desmitificó la idea de que la elección de una carrera es definitiva y unívoca, remarcando que en la actualidad existen múltiples vías de aprendizaje informal. Por lo tanto, si un joven comienza una formación y luego advierte que no le gusta, no debe vivirlo como una derrota.

"El hecho de que hagas un proceso y estés decidido por una carrera, no significa que en el primero o el segundo año no vuelvas a querer preguntarte; es algo que se construye continuamente", concluyó Peralta, enfatizando que el mercado laboral del futuro demanda, por sobre la instrucción técnica, el desarrollo de habilidades interpersonales dinámicas como la creatividad y la adaptabilidad.

¿De qué querés trabajar cuando seas grande? 

En Argentina, más de la mitad de los adolescentes de 15 años no sabe cómo responder ese interrogante. La cifra aumentó 30 puntos porcentuales en cuatro años: pasó de 22% en 2018 a 52% en 2022.

Según publicó Infobae, el último informe de Argentinos por la Educación advierte sobre el crecimiento de la “incertidumbre laboral juvenil”: a dos o tres años de terminar la escuela, el 52% de los estudiantes del país no logra imaginar con claridad qué trabajo tendrá en la adultez, según las respuestas de los chicos a los cuestionarios de las pruebas Pisa 2022.

En línea con el peso de los factores contextuales, la incertidumbre vocacional es mayor entre los adolescentes de sectores vulnerables. En Argentina, el 59% de los estudiantes del quintil más pobre no puede identificar una ocupación futura, frente al 39% del quintil más alto: una brecha de 20 puntos.

Al cruzar las respuestas con el desempeño de los estudiantes en la prueba Pisa, se observa que la falta de claridad sobre el futuro es mayor entre quienes obtienen resultados más bajos: el 56% de los estudiantes que no alcanzan niveles mínimos en Matemática presentan incertidumbre vocacional, frente al 38% de quienes sí logran esos aprendizajes básicos.

En Argentina los varones expresan mayor incertidumbre vocacional que las mujeres: el 55% no puede responder la pregunta sobre su futuro (en comparación con el 48% entre ellas). Los contrastes son aún más marcados al analizar las aspiraciones de quienes sí responden. Entre las mujeres predominan profesiones como medicina (11,6%), psicología (10,9%), abogacía (9,8%) y docencia (6,2%), mientras que entre los varones sobresalen deportista (11%), ingeniería (8,2%) y tecnologías de la información (6,6%).

El informe destaca que las aspiraciones laborales de los adolescentes argentinos tienden a concentrarse en un número reducido de profesiones. El 60% menciona solo diez ocupaciones principales, una cifra muy superior al promedio internacional, donde ese grupo representa el 44%.