La presidenta del Directorio del Ente Administrador Puerto Rosario (Enapro), Graciela Alabarce, anunció una serie de obras y la inminente llegada de barcos con arena para intentar salvar las playas del banquito San Andrés ante la crecida del río Paraná. En medio de la preocupación por el fenómeno de El Niño, la funcionaria provincial detalló las medidas de mitigación que se llevan adelante en Rosario y la región para hacer frente al aumento del caudal de agua que, según las previsiones, sumará unos dos metros más para fines de octubre en la costa de la provincia de Santa Fe.

Durante una entrevista brindada a Radópolis (Radio 2), Alabarce confirmó que en un plazo aproximado de diez días arribarán embarcaciones para rellenar los sectores de isla. Esta iniciativa surge como respuesta urgente a la necesidad de mantener espacios recreativos para los ciudadanos a pesar del avance del agua, que amenaza con anegar gran parte de la ribera y modificar la habitual temporada de verano.

Según detalló la titular del Enapro, la decisión de intervenir directamente con las empresas privadas fue impulsada por el gobierno santafesino para garantizar opciones de esparcimiento. “Esa es una decisión que la tomó ayer el ministro Gustavo Puccini y me pidió convocar a las areneras para empezar a traer arena y que los rosarinos podamos tener un sector de playa aún ante la creciente”, explicó la funcionaria sobre el plan de contingencia.

Cruce en lancha fluvial a la isla (Alan Monzón)
Cruce en lancha fluvial a la isla (Alan Monzón)

Pasarelas más altas e impacto económico

En la misma línea, Alabarce se refirió a las obras de infraestructura preventiva que se ejecutaron en la isla Sabino Corsi. Relató que, gracias al conocimiento técnico de las diferentes cámaras que operan en el río, se modificó el proyecto de la estructura donde amarrará el barco Ciudad de Rosario. En lugar de construir pasarelas de cuatro metros y medio como estaba estipulado originalmente, se optó por elevarlas a seis metros de altura para garantizar el acceso seguro a la embarcación incluso en los momentos de mayor nivel hídrico.

A pesar de las labores conjuntas, desde la entidad portuaria reconocen que el escenario sigue siendo complejo por la fuerza de la naturaleza. “Por supuesto que tampoco eso es suficiente, nosotros queremos que esto venga de manera un poco más lenta y que se vaya rápido, porque lógicamente hay un impacto económico y social que abordar. Trataremos de que sea con el menor impacto”, sostuvo. Además, remarcó que tanto la Provincia como la Municipalidad se han preparado con maquinaria y se encuentran trabajando fuertemente para contener los efectos del gran caudal esperado.

El pronóstico para la temporada

El panorama fluvial marca un cambio drástico respecto a los años de sequía extrema que sufrió la zona. Según describió Radio 2 , la altura del río se ubica por estos días en torno a los 3,40 y 3,50 metros, pero se prevé que llegue a los 4,70 metros durante octubre, acercándose al nivel de evacuación estipulado en 5,30 metros.

Este incremento adicional supone un desafío ineludible para espacios como La Florida y toda la costa local. Las estimaciones de la emisora indican que la temporada de playa tradicional estará muy limitada y costará recuperarla este año, al menos hasta fines de enero, cuando el caudal podría comenzar a ceder. 

Sin embargo, este escenario resultará ideal para la navegación recreativa, permitiendo recorridos plenos por lagunas y canales interiores que, en tiempos de pandemia, estaban completamente secos.