Alejandro Schujman es psicólogo y escritor, está especializado en acompañamiento familiar y de jóvenes y recorre el país con el unipersonal “Adolescencia, un desafío posible” y en la previa a su presentación de este jueves a las 21 hs en el Teatro Broadway de Rosario, dijo presente en De 12 a 14 (El Tres). 

La performance que lleva adelante el especialista está dirigida a padres y a adolescentes desde los 10 años. Se trata de una cita familiar para repensar algunos conceptos que en el día a día se olvidan o pasan por alto. En ese sentido, consultado por el presente de los jóvenes, Schujman indicó que “en el mundo real se encuentran sobreprotegidos” y ejemplificó que en las escuelas hay carteles que dicen “prohíbido correr”. Sin embargo, la contracara a ese exceso de cuidado se refleja en la virtualidad, donde los adolescentes están “desamparados”. 

     

Es por eso que para el psicólogo, es fundamental que los adultos responsables se muestren predispuestos a escuchar. “La adolescencia no cambió, necesita lo mismo que necesité yo hace 40 años”, dijo para referirse a la construcción de momentos familiares sin juzgar o reclamar.

Además, hizo mención a la crianza respetuosa y la mala interpretación social de la misma. Al respecto indicó que el “límite es amor, es cuidado”. Y destacó que un error común en la actualidad es que los padres se conviertan en pares de sus hijos. “No somos amigos de nuestros chicos”, apuntó. 

Sobre el consumo de las pantallas, Schujman señaló: “Si ellos no hablan porque están dentro de los monitores, debemos primero apagar los monitores nosotros, los adultos, y luego sentarnos a charlar y mirarlos a los ojos”. En esa misma línea el especialista reforzó que ellos “nos necesitan” y “dan señales que las podremos ver si estamos disponibles, sino vuelcan esa demanda en las redes sociales porque los adolescentes están muy solos en un mundo hostil”, apuntó e hizo hincapié en la urgencia de volver a mirarse entre la familia “cara a cara”. 

Consultado por esas señales, el psicólogo enumeró: instropección, modificaciones en el aspecto físico, cambios en su entorno, sus relaciones y/o rendimiento escolar. Si algo de esto ocurre, lo ideal, según indicó Schujman, debería ser “acudir a un profesional”. Si el adolescente se niega a la terapia, una alternativa podría ser que vaya el adulto responsable hasta revertir el rechazo. 

Hay algo que siempre se puede hacer como padres y es escuchar. Ser adultos emocionalmente disponibles con pantallas apagadas y miradas encendidas”, sumó y cerró: “Nuestra palabra pesa, eso no significa que no vayan a sufrir porque en la vida se sufre, pero hay que darles herramientas para administrar esas emociones”.

Las entradas para el unipersonal que convoca a padres e hijos están a la venta en la web.