El Concejo municipal aprobó en la sesión de este jueves una modificación de la ordenanza sobre Plazas de Bolsillo, ampliando los sectores de la ciudad a intervenir bajo ese programa de uso social de baldíos.

La propuesta de la concejala oficialista Carolina Labayrú extiende la posibilidad de instalar las plazas de bolsillo en sectores del dominio público municipal de pequeñas dimensiones, como ochavas, franjas residuales, retiros urbanos o veredas ensanchadas, que por su estado de degradación afectan negativamente el entorno urbano inmediato de vecinos.

Hasta el momento, la normativa establece una intervención en terrenos privados, aunque de oficio el municipio acciona sobre los predios públicos. Con la aprobación de la nueva normativa este jueves, se podrá reglamentar dicha actividad en predios públicos sin importar el tamaño del mismo.

El Departamento Ejecutivo creará ahora un Registro de Predios para Plazas de Bolsillo. En el caso de los baldíos, se consignará la información catastral del mismo, su uso, condiciones y una descripción del contexto urbano donde está emplazado.

En el caso de los espacios públicos de reducido tamaño, podrán ser incorporados de oficio, como así también los solicitados por los vecinos, a los fines de identificar lugares apropiados para estas intervenciones urbanas.

Sesión con varios expedientes este jueves. 
Sesión con varios expedientes este jueves. 

Los motivos


El mes pasado, la edila había explicado a Radio 2 que durante su gestión al frente de la Secretaría de Control, el intendente Pablo Javkin les pidió analizar lo que ganaba la ciudad revirtiendo los microbasurales. “Calculamos los costos y detectamos que cada vez que limpiamos un microbasural por mes cuesta 1.480 millones de pesos, porque el municipio va con una pala, llega un camión con personal para retirar la basura, es decir, una serie de cuestiones que se hacen para dejarlo limpio. Una y otra vez, cuando un basural es crónico, los vecinos lo vuelven a ensuciar”, planteó.

Hacer una plaza de bolsillo es transformar un espacio degradado en uno limpio, en un lugar de encuentro, y sale hacerla entre 10 y 13 millones de pesos, entonces teníamos que hacer plazas de bolsillo”, observó.

La idea de transformar estos rincones pestilentes en esquinas ordenadas e higiénicas pertenece al concejal Fabricio Fiatti, que creó el programa municipal. Según indicó Labayrú, se limitaba a terrenos baldíos de privados.

Labayru expuso su proyecto en el Concejo este jueves. 
Labayru expuso su proyecto en el Concejo este jueves. 

“Desde 2023, en Cercanía detectamos que la mayor parte de los microbasurales estaban ocupados en espacios públicos, esquinas donde no hay frentistas ni cerco”, manifestó, por lo que propuso incorporar normativamente los espacios públicos municipales abandonados que funcionan como depósito de todo tipo de residuo, que de hecho ya vienen siendo transformados por gestión municipal.

“Esta problemática es cultural”, indicó la exfuncionaria. “Cuando pensamos en cómo erradicar los basurales, comprobamos que cuando nos reunimos y hacemos parte a los vecinos se convierten en guardianes de esos lugares, son quienes lo cuidan junto a nosotros. Se despierta una conciencia colectiva”, resaltó.