El futuro de los animales que permanecen cautivos en el ex Aquarium de Mar del Plata sigue siendo un motivo de preocupación. En medio del proceso de quiebra de la empresa que administraba el complejo, cuatro pingüinos saltarrocas fueron valuados en aproximadamente US$ 40.000.

La tasación fue presentada por la sindicatura encargada de liquidar los activos de Plunimar S.A. y está condicionada a una eventual venta al exterior, aunque hasta el momento no existe un comprador identificado ni una operación autorizada.

 Los ejemplares tasados pertenecen a la especie Eudyptes chrysocome.
. Los ejemplares tasados pertenecen a la especie Eudyptes chrysocome.

Los ejemplares pertenecen a la especie Eudyptes chrysocome, conocida como pingüino saltarrocas o penacho amarillo y considerada como vulnerable por la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza, que advierte que su población se encuentra en disminución.

Predio cerrado y pingüinos sin destino

La posibilidad de que animales de una especie amenazada sean incluidos dentro del patrimonio económico de una empresa quebrada abrió cuestionamientos sobre las prioridades del proceso. Mientras el expediente busca obtener recursos para afrontar las deudas, siguen pendientes las decisiones relacionadas con el bienestar, el traslado y el destino definitivo de los ejemplares.

El predio marino cerró de forma definitiva en marzo de 2025, cuando el juez Eduardo Malde, a cargo del Juzgado Nacional en lo Comercial N°20, declaró la quiebra de The Dolphin Company, la multinacional mexicana que controlaba Plunimar S.A, gestora del complejo que abrió en 1993.

El contrato que la empresa tenía con los propietarios del terreno donde funcionaba el complejo culminó en 2022. Los dueños del predio ubicado junto al Faro de Punta Mogotes no lo renovaron porque prefirieron invertir en proyectos inmobiliarios y, desde entonces, le exigen a la compañía la devolución de las más de nueve hectáreas costeras, desocupadas y libres de especies animales.

The Dolphin Company mantiene deudas millonarias con ex empleados del acuario, entidades bancarias, empresas de servicios eléctricos y Arca, por lo que la Justicia determinó a comienzos del 2025 su bancarrota. Desde entonces, más de 60 animales quedaron en el predio, mientras el juzgado debe autorizar cualquier decisión vinculada con su venta o traslado.

En las instalaciones permanecen 59 pingüinos: 53 magallánicos, dos rey y cuatro saltarrocas. Solamente estos últimos recibieron una valuación económica. Los otros 55 ejemplares figuran en el inventario sin un precio asignado y tampoco tienen un destino confirmado.

Doce trabajadores continúan ocupándose de la alimentación, el control sanitario y la seguridad del predio. De acuerdo con las estimaciones presentadas ante el juzgado, sostener esa estructura demanda cerca de 54,8 millones de pesos mensuales.

Mientras tanto, el paso del tiempo agrava la incertidumbre. El parque ya no genera recursos propios, los costos de mantenimiento siguen aumentando y las alternativas de relocalización todavía no se concretaron.