La fiscalía de California acusó este jueves a Britney Spears por conducir bajo los efectos del alcohol y las drogas tras su arresto el pasado marzo. El incidente derivó en el ingreso voluntario de la artista a un centro de rehabilitación para tratar su situación personal.
La Fiscalía del condado de Ventura presentó una denuncia formal contra la cantante estadounidense por un delito menor. Según informó The New York Times, la acusación formal no especifica qué tipo de sustancias habría consumido al momento del operativo policial.
La "princesa del pop" había sido arrestada a principios de marzo por las autoridades de California, acusada inicialmente de conducción temeraria bajo los efectos del alcohol. Tras permanecer demorada unas horas, fue liberada y deberá presentarse a declarar ante un juez el próximo lunes.
Cinco semanas después de aquel episodio, la intérprete decidió ingresar por voluntad propia a una clínica de rehabilitación.
Desde el entorno de la cantante aseguraron que Spears está “afectada y arrepentida” por lo sucedido. Según trascendió, su mayor preocupación radica en el impacto negativo que esta situación pueda tener en el vínculo con sus hijos.
Spears, quien logró terminar en 2021 con la tutela legal que ejercía su padre sobre ella, mantiene una actividad constante en redes sociales que despertó curiosidad y por momentos, preocupación, entre sus seguidores.
Cabe recordar que la cantante cuenta con antecedentes similares: en 2007 ingresó brevemente a rehabilitación luego de varios incidentes públicos. Asimismo, en enero de 2008 —en plena disputa legal por la custodia de sus hijos— fue hospitalizada en dos oportunidades en centros de salud mental.



