Nicolás Cabré sufre la distancia física de Rufina, su hija de doce años, quien se encuentra viviendo en Estambul junto a su madre, China Suárez, el futbolista Mauro Icardi y sus hermanos, Magnolia y Amancio, frutos de la relación de la actriz y Benjamín Vicuña. En ese contexto, el actor contó cuántas cosas debieron cambiar para sostener el acompañamiento y la relación sólida que tienen.

Aprendí que no tenés que ser un palo en la rueda frente a decisiones que a veces pueden gustarte más o menos”, reconoció Cabré al inicio de la entrevista por Urbana Play. En ese mismo sentido, sumó que “la prioridad siempre es, fue y será Rufina”. 

Cabré describió cómo se adaptaron a la nueva dinámica: “Hoy por hoy es mucho más fácil: va y viene, hablamos todo el día... La extraño, pero la apoyo y valoro lo que hace”, explicó ya que consideró que dejar atrás a sus amigos y enfrentarse a un “mundo completamente diferente”, es algo que “requiere coraje y apertura”.

“Entender que no todo es color de rosa, pero eso es parte también de la vida”, reflexionó Cabré sobre la enseñanza que le deja la distancia. Y admitió que su rol paterno se volvió “un poco más lejano” y que hay aspectos de la vida de Rufina sobre los cuales ya no puede influir o resolver. No obstante, el actor aseguró que esta experiencia lo ayuda a crecer y a buscar ser “mejor”.