Claudio Alberto “Artur” Liserra, presunta mano derecha de los reclusos Claudio Javier “Morocho” Mansilla y su expareja Jésica “Fea” González, fue imputado por haber sido el encargado en calle de llevar adelante el comercio minorista de drogas en la zona oeste y regentear la “mano de obra” de la estructura a la hora de disputar a tiros territorio. La audiencia empezó el martes y culminó este jueves, cuando la jueza María Melania Carrara ordenó la prisión preventiva efectiva por el plazo de ley para él y su pareja.

La fiscal Paula Barros acusó a Liserra y a su novia Evelin Mariel Acuña (27) por el secuestro de 18 pistolas de la presunta estructura en el domicilio en el que se escondían, ubicado en la localidad de Puerto Gaboto, que fue allanado la semana pasada por Gendarmería Nacional. En esa propiedad también se incautaron 39 cargadores, 1.674 cartuchos, un chaleco balístico de un policía que había denunciado su robo en noviembre de 2022, doce celulares, una tablet, dos computadoras, chips, cuadernos, 40 mil dólares, 4.844.000 pesos y 17 gramos de cocaína.

Dos de las pistolas incautadas, una calibre 9 milímetros y otra calibre .380, habían sido adquiridas por dos civiles, que son legítimos usuarios, quienes están sospechados de volcar armas al mercado negro.

El operativo en Puerto Gaboto lo hizo Gendarmería Nacional. 
El operativo en Puerto Gaboto lo hizo Gendarmería Nacional. 

La propiedad en la que fueron arrestados era conocida para el Ministerio Público de la Acusación: allí fue detenida Daiana Elisabeth Boassi, pareja del recluso Francisco “Fran” Riquelme, presunto líder de la célula que operó para Esteban Lindor Alvarado en los barrios Industrial, Ludueña y Empalme Graneros. Casualmente, Riquelme y Mansilla están alojados en el penal federal de Marcos Paz. Boassi ya fue condenada a 4 años de cárcel en diciembre de 2023, ya que aceptó en un juicio abreviado haber sido integrante de la organización.

Por otra parte, la fiscal atribuyó a “Artur” haber sido la segunda línea de la banda de Mansilla y González al menos desde diciembre de 2024. Dicha organización –que ya tiene 21 acusados– tuvo actividad especialmente en los barrios Godoy y Santa Clara a fuerza de tiros y extorsiones.

Puntualmente, Barros afirmó que Liserra tenía un rol preponderante en la estructura, por debajo de Mansilla y González, ya que había quedado a cargo de la administración de los búnkeres, de la mano de obra para cometer balaceras, extorsiones u homicidios, y encargarse de las armas que usa la banda.

La investigación contra esta presunta asociación ilícita cobró impulso el 10 de marzo del año pasado, cuando supuestos miembros de la organización mataron a tiros a Esteban Gustavo Fernández, primo hermano del líder de Los Monos Ariel Máximo “Guille” Cantero, quien tenía una abultada deuda por consumo de estupefacientes con la banda. La víctima fue acribillada en la esquina de Uriarte y Campodónico frente a sus familiares.

Tras el homicidio, el Comando Radioeléctrico detuvo a Francisco Nicolás Quintana, Eugenio Nahuel Fakerman, Rodrigo Rubén Darío Belizán, Nahuel Mauricio Andino y Melina Evelyn Andino, considerados terceras líneas de la estructura bajo investigación.

Con el avance de distintas medidas, la Justicia provincial llegó a tener certeza de que Rodrigo Belizán fue quien entregó el arma que se usó para el asesinato. Además, estableció que la persona que tiró fue T.E.V., hijo biológico de Mansilla –aunque no lleva su apellido–, de 16 años al momento del ataque, quien también fue acusado como el supuesto autor material.

Dos meses después, en mayo del año pasado, el Ministerio Público de la Acusación dio con Jésica González en la ciudad de Capitán Bermúdez en medio de una serie de allanamientos hechos por Gendarmería, donde arrestaron a otros supuestos integrantes de la estructura, quienes fueron llevados a audiencia imputativa por microtráfico de droga.

En la nueva tanda de detenciones por el legajo estuvieron “La Fea”, Micaela Belén Cejas, Camila Ayelén Dumbsky, Olga Beatriz Rosales, Andrés Khalil “K” Sánchez, Nahuel “Moscato” Andino, Brenda Andino y Estela Carrizo.

Con el avance del peritaje de los celulares incautados en el marco de la investigación se pudo establecer que Andrés Khalil Sánchez y “Artur” eran los dos gerentes de la empresa criminal.