La obesidad infantil sigue siendo una preocupación creciente a nivel global. Según el Atlas Mundial de la Obesidad 2026, cada vez más chicos de entre 5 y 9 años presentan sobrepeso u obesidad, con cifras que alertan sobre la necesidad de actuar cuanto antes.

En ese contexto, una investigación liderada por la Universidad de Zaragoza junto al Instituto de Investigación Sanitaria Aragón y el CIBEROBN (todas instituciones españolas) aporta nueva evidencia. En este aspecto, intervenir en edades tempranas, incluso antes de los 6 años, puede marcar la diferencia. El trabajo fue publicado en la revista European Journal of Pediatrics.

El estudio, enmarcado en el proyecto MELI-POP, siguió durante un año a más de 200 niños y niñas de entre 3 y 6 años con riesgo de obesidad por antecedentes familiares. La intervención incluyó educación nutricional mensual, actividad física regular y la incorporación de alimentos típicos de la dieta mediterránea, como aceite de oliva y pescado.

Los resultados mostraron que las niñas que participaron del programa lograron una reducción significativa en su índice de masa corporal y mejoras en indicadores de grasa corporal. En los niños, en cambio, no se observaron los mismos efectos, un dato que abre la puerta a futuras investigaciones sobre las diferencias según el sexo.

“El hallazgo pone el foco en la necesidad de considerar estas diferencias antes de diseñar estrategias de prevención”, señalaron los investigadores. Aun así, no se registraron cambios relevantes en otros factores de riesgo cardiovascular, como la presión arterial o los niveles de glucosa, posiblemente porque los valores iniciales ya eran normales.

Los especialistas coinciden en que la infancia temprana es una etapa clave para incorporar hábitos saludables. En ese sentido, combinar una alimentación equilibrada con actividad física regular aparece como una estrategia efectiva y prometedora para reducir el riesgo de obesidad desde los primeros años de vida.

Fuente: SINC.