La artritis reumatoide es una enfermedad autoinmune crónica que afecta principalmente a las articulaciones, aunque también puede comprometer órganos como el corazón o los pulmones. Se produce cuando el propio sistema inmunológico ataca tejidos sanos, generando inflamación, dolor y desgaste articular progresivo. Aunque existen numerosos tratamientos capaces de controlar los síntomas, todavía hay pacientes que no logran mejorar.
Frente a ese escenario, el Hospital Universitario Ramón y Cajal de Madrid (España) comenzó un ensayo clínico internacional pionero que busca probar la eficacia de la terapia CAR-T en personas con artritis reumatoide y síndrome de Sjögren. Se trata de una estrategia innovadora que utiliza las propias células inmunológicas del paciente para combatir las células responsables de la inflamación.
Según explicó el reumatólogo Javier Bachiller, jefe de Sección de Reumatología del hospital, entre un 5% y un 10% de los pacientes no responde a las terapias disponibles, incluso después de pasar por distintos tratamientos biológicos avanzados. “Se quedan sin soluciones terapéuticas”, advirtió el especialista.
La artritis reumatoide suele aparecer entre los 30 y los 50 años y uno de sus síntomas más característicos es la inflamación de las manos acompañada de rigidez matutina. El dolor suele ser más intenso durante el reposo y mejora parcialmente con el movimiento. Aunque los medicamentos actuales permiten controlar la actividad inflamatoria e incluso alcanzar períodos de remisión, no logran curar la enfermedad.
El ensayo también incluirá pacientes con síndrome de Sjögren, otra enfermedad autoinmune que provoca principalmente sequedad en ojos y boca por el daño sobre las glándulas lagrimales y salivales. En algunos casos puede afectar además al sistema nervioso, pulmones o corazón. Hoy en día existen pocas herramientas terapéuticas específicas para esta patología y muchos tratamientos se enfocan únicamente en aliviar los síntomas.
Las terapias CAR-T ya revolucionaron el tratamiento de algunos cánceres hematológicos como leucemias y linfomas. Ahora, los investigadores intentan trasladar esa misma tecnología al campo de las enfermedades autoinmunes. El procedimiento consiste en extraer linfocitos (un tipo de glóbulo blanco), modificarlos en laboratorio para que reconozcan determinadas células inflamatorias y luego volver a introducirlos en el organismo mediante una infusión.
El hematólogo Alejandro Luna explicó que las células modificadas actúan como una “policía inmunológica”, capaz de identificar y destruir las células responsables de la enfermedad. Además, algunas de esas células quedan en el organismo a largo plazo, lo que podría permitir mantener controlada la inflamación durante años con una sola aplicación.
Actualmente el estudio se encuentra en fase de selección de pacientes y los primeros tratamientos comenzarán en las próximas semanas. El ensayo tendrá una duración inicial de un año, aunque el seguimiento médico de quienes participen se extenderá durante quince años para evaluar la seguridad y la eficacia de esta prometedora terapia.
Fuente: EFE



