El dato oficial de distribución del ingreso arrojó que la distancia entre el 10% más rico de la población argentina y el 10% más pobre se mantuvo en 13 veces, lo que marcó la persistencia de la desigualdad estructural en el cuarto trimestre de 2025, según informó este lunes el Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec).
El coeficiente de Gini, que mide la desigualdad, pasó de 0,431 en el tercer trimestre del año pasado a 0,427 en el cuatro trimestre, ubicándose apenas por debajo del 0,430 registrado un año atrás, lo que marca que la concentración de la riqueza en los sectores con mayor poder adquisitivo se sostiene pese a la baja de la pobreza.
Eso representa una disminución de la desigualdad entre las familias, si se tiene en cuenta que el índice varía entre 0 y 1, siendo 0 ausencia de desigualdad y 1 desigualdad absoluta. La brecha entre el decil de mayor ingreso, que se quedó con el 24,7% del ingreso, y el de menor ingreso, que se quedó con el 3,4%, fue de 13 veces.
Si bien la variación es marginal, confirma un escenario de estancamiento. Es decir que aunque la desigualdad no se profundiza, tampoco cede de manera significativa pese a la mejora del dato de pobreza. El 10% más rico concentra el 32,3% del total de los ingresos, mientras que el 10% más pobre apenas accede al 1,8%.
La mitad de los ocupados gana menos de $800.000
El ingreso promedio de la población ocupada fue de $1.068.540, pero la mediana se ubicó en $800.000. Esto implica que la mitad de los trabajadores gana menos que ese valor, lo que evidencia una fuerte dispersión en los salarios y una concentración en los niveles más altos.
A su vez, los primeros cuatro deciles de trabajadores perciben en promedio apenas $392.439, muy lejos de los $2,5 millones que reciben los sectores más altos. Este dato se emparenta directamente con el salario mínimo vital y móvil que determina el Gobierno y se ubicó en $352.400 durante marzo.
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Distribución del ingreso: el coeficiente de Gini del ingreso per cápita familiar alcanzó 0,427 en el 4° trimestre de 2025 y la brecha de las medianas entre el 10% de la población con mayores y menores ingresos fue de 13 veces https://t.co/yg02NL9FZ6 pic.twitter.com/gVyRU5oJQH— INDEC Argentina (@INDECArgentina) April 6, 2026
De acuerdo con los datos, los salarios continúan siendo más elevados entre los trabajadores formales que en los informales. Quienes cuentan con descuento jubilatorio (empleo formal) tienen un ingreso promedio de $1.321.353, mientras que los informales perciben apenas $651.484.
Es decir, un trabajador formal gana, en promedio, el doble que uno informal, lo que refuerza el rol de la precarización como factor clave de desigualdad.
Esto implica que los ingresos promedio de la población están por debajo de la canasta básica, que establece el ingreso mínimo para no caer en la pobreza y en diciembre se situó en $1.308.713.



