Una ciudad enterrada en el bosque, con un foso de 5,5 metros de altura, una plaza de mercado y más de 400 artefactos, fue descubierta por arqueólogos en Polonia, y reveló los misterios de su repentina decadencia en los siglos XIV o XV. Los restos de Stolzenberg ofrecen datos sobre la vida y las batallas en la región.
El descubrimiento tuvo lugar en un bosque a las afueras de la actual Sławoborze, en la frontera históricamente disputada entre Pomerania y Neumark, una región fronteriza entre Alemania y Polonia. Inicialmente, los investigadores, guiados por fuentes históricas, buscaron en Sławoborze sin éxito. Sin embargo, en el bosque, el arqueólogo Marcin Krzepkowski de la Fundación Relicta, junto a su equipo, encontró enormes terraplenes y un foso de 5,5 metros de profundidad.
Un estudio geofísico posterior confirmó la ubicación de la ciudad perdida, detectando anomalías magnéticas que indicaban la existencia de edificios alrededor de una plaza de mercado rectangular, una distribución típica de las ciudades medievales fundadas bajo la ley alemana. También se observaron restos de edificaciones a lo largo de lo que fue una calle principal.
Los entusiastas de la detección de metales colaboraron desenterrando más de 400 artefactos. Aunque algunos datan de la Edad de Bronce y otros de la Segunda Guerra Mundial, los más valiosos para los arqueólogos fueron los objetos medievales, como monedas de plata, elementos metálicos para cinturones y broches de abrigo, que confirman el uso del yacimiento en esa época. Krzepkowski destacó también el hallazgo de fragmentos de granadas de cañón y balas de fusil de plomo, relacionados con una batalla entre fuerzas rusas y prusianas en 1761 durante la Guerra de los Siete Años, según dieron a conocer desde el Ministerio de Cultura y Patrimonio Nacional.
La razón del abandono de Stolzenberg sigue siendo un misterio. Krzepkowski sugiere que pudo haber múltiples factores, como la reubicación a lugares más convenientes para evitar inundaciones o buscar mejores oportunidades de desarrollo. También podría deberse a cambios en las rutas comerciales o la competencia de otras poblaciones. La presencia de muy pocos artefactos posteriores a los siglos XVI o XVII sugiere que la ciudad ya había desaparecido para entonces.
Lo fascinante es que algunas parcelas urbanas parecían estar sin urbanizar, lo que indica que "la ciudad cayó en una etapa relativamente temprana y que toda su área planificada no fue urbanizada", según Krzepkowski.
Los investigadores ahora planean confirmar la ubicación del ayuntamiento y la iglesia de Stolzenberg, así como obtener más información sobre su trazado. Además, los análisis bioarqueológicos podrían revelar el estado de salud y los hábitos alimenticios de sus antiguos habitantes. Krzepkowski afirmó que, aunque la investigación lleva años, "aún estamos al comienzo del camino", y este lugar es "una auténtica cápsula del tiempo, que alberga muchos misterios".



