Una joven llamada Daniela Villalba, de 28 años, fue hallada asesinada en su departamento de barrio Cofico, en zona norte de la ciudad de Córdoba, luego de que la Policía derribara la puerta por insistencia de una de las amigas de la víctima, que estaba preocupada por la falta de respuesta a los mensajes. El cuerpo, presentaba varias heridas cortopunzantes, incluso en el cuello.
La investigación del femicidio, que tuvo lugar en Las Heras al 200, se encuentra en manos del fiscal Pablo Camacho. Los investigadores trabajan sobre una hipótesis: la joven habría sido asesinada durante la noche del lunes, posiblemente por una persona con la que habría acordado un encuentro sexual a cambio de dinero.
Hasta el momento no hay sospechosos identificados ni detenidos. Y hay un obstáculo: el teléfono celular de ella aún no fue encontrado y es probable que el atacante se lo haya llevado.
“Solo faltaba el celular. Estaba todo muy ordenado”, dijeron al diario La Voz fuentes de la causa.
Según fuentes vinculadas con la investigación, la joven había instalado hace tiempo una plataforma digital que le permitía pautar encuentros con terceros que serían sus seguidores. Justamente, la principal hipótesis señala que Daniela habría establecido contacto con algún seguidor de estas aplicaciones y habría entablado contacto con hombres interesados en concertar encuentros con ella.
La principal pista con la que cuentan los detectives surge del testimonio de la amiga de Daniela que fue quien la buscó. Esta joven también se dedicaría a la prostitución.
La historia comenzó a reconstruirse a partir de un hallazgo ocurrido el martes por la noche, cuando recolectores de residuos encontraron una valija que contenía prendas de vestir manchadas con sangre. Uno de los trabajadores abrió el equipaje y descubrió que había ropa ensangrentada. En ese momento, todavía no se conocía públicamente la muerte de Villalba. La aparición de esa ropa terminaría incorporándose a la investigación que ahora procura esclarecer lo ocurrido en Cofico.
No obstante, todavía resta establecer mediante las pericias correspondientes el origen de las manchas de sangre y su eventual vinculación con la víctima.
De acuerdo con el testimonio que presentó una amiga de Daniela ante los investigadores, la joven mujer había adoptado una aplicación para pautar encuentros y crear contenido erótico a cambio de dinero.
Las conversaciones comenzaban a través de plataformas –según lo que describieron los investigadores– y podían derivar en encuentros personales previamente acordados.
La investigación busca establecer si contactó a alguien durante la noche del lunes, si existió un encuentro pactado y qué ocurrió después. En este sentido, el registro de llamadas de otros celulares será crucial para la causa.
Además los investigadores realizan un relevamiento de cámaras de seguridad de la zona. El objetivo es identificar movimientos de personas y vehículos en las inmediaciones del edificio durante las horas en las que habría ocurrido el crimen.
También intentan determinar si alguien ingresó al inmueble y posteriormente abandonó el lugar con objetos pertenecientes a la víctima. Fuentes de la investigación indicaron que se realizaron algunos secuestros de elementos (celulares), aunque todavía existen dudas sobre su utilidad para esclarecer el hecho.
“Tenías toda una vida por delante, tantos sueños por cumplir junto a tu hijito”, escribió en las redes una sus amigas. Otra la recordó como “una de las personas más dulces, de buen corazón” que había conocido y aseguró que lucharán para que se haga justicia.
“Quisiéramos creer que es un mal sueño todo esto”, expresó otra allegada. Entre fotografías y recuerdos compartidos, sus seres queridos manifestaron su incredulidad ante el crimen.



