Declarado en mayo en el este de la República Democrática del Congo, el decimoséptimo brote del país es causado por la cepa Bundibugyo, para la que no existe vacuna. Ya se extendió a Nigeria, Kenia y Uganda y va camino a convertirse en el más mortífero y geográficamente extenso de la historia.
El número de muertos por el actual brote de ébola se acerca a un hito sombrío y las autoridades sanitarias advierten que el virus se está propagando rápidamente por el continente, según publicó el medio británico The Mirror.
Casi la mitad de las personas que contrajeron la nueva y rara variante murieron. Desde que se confirmó el último brote en mayo, el virus se cobró 4.600 vidas y 9.500 personas se infectaron, según los datos oficiales que manejan los gobiernos de la región.
Se trata de la variante Bundibugyo, una cepa poco común del virus del Ébola para la cual no existe vacuna, medicamento ni cura aprobados. Esta epidemia, la 17ª en la historia de la República Democrática del Congo, fue declarada oficialmente en Ituri, en el este del país, el 15 de mayo.
⚠️ "Every day of delay costs lives": Africa CDC calls for urgent global action against Ebola The Bundibugyo Ebola outbreak has become the most geographically widespread in history, director-general Jean Kaseya warned, following Nigeria's confirmation of its first case. ��The agency is mobilizing assistance for Nigeria while strengthening its response in the DRC and Kenya, Kaseya added. �� He urged the international community to provide immediate funding, medical supplies, diagnostic tools and trained personnel.— Sputnik Africa (@sputnik_africa) October 21, 2026
Aunque el epicentro sigue estando en la provincia de Ituri, al noreste del Congo, fronteriza con Uganda y Sudán del Sur, el virus ya se extendió a ocho provincias y cruzó fronteras. La expansión coincide con una escalada del conflicto que se prolonga desde hace décadas en el este del país entre las fuerzas gubernamentales y los rebeldes.
Nigeria confirmó un caso en su capital, Abuya, después de que una mujer que llegó de Uganda diera positivo. La paciente comenzó a presentar síntomas el 7 de octubre y fue ingresada en un hospital privado de Abuja el 11 de octubre, donde se le diagnosticó ébola. El ministro de Salud, Muhammad Pate, informó que se inició el rastreo de 44 contactos. Kenia también confirmó su primer caso a principios de este mes y desde entonces registraron nueve contagios. Uganda informó de dos muertes tras el brote detectado en el Congo, aunque la Organización Mundial de la Salud la había declarado libre del virus.
La República Democrática del Congo sigue siendo el país con más dificultades para controlar la nueva variante, con una tasa de mortalidad cercana al 50%. El Dr. Jean Kaseya, director general de los Centros Africanos para el Control y la Prevención de Enfermedades, fue tajante en la red social X: "Nos enfrentamos a una amenaza extremadamente grave". "Este brote de ébola en Bundibugyo ya se convirtió en el más extenso geográficamente de la historia, afectando a varios países repartidos por tres regiones de África", agregó.
Los expertos coinciden en que es el brote de propagación más rápida registrado hasta la fecha y va camino de superar al más mortífero de todos: el brote regional de África Occidental entre 2014 y 2016, que causó la muerte de 11.000 personas, según la OMS.
La propia OMS advirtió que el brote sigue propagándose más rápido que los esfuerzos para rastrearlo y frenarlo. La velocidad de transmisión se ha visto impulsada por los movimientos masivos de población, la violencia, la desconfianza de la comunidad y las precarias condiciones laborales del personal sanitario de primera línea.
Cinco meses después del inicio, las cifras siguen alarmando: más del 70% de los nuevos casos correspondían a personas que no habían tenido contacto con casos conocidos, mientras que al menos el 60% de las muertes se produjeron fuera de los centros de tratamiento a principios de octubre.
El ébola es altamente contagioso y se transmite por contacto directo con los fluidos corporales de una persona infectada, como la sangre y el vómito, o por contacto con materiales y superficies contaminados, como la ropa de cama y la ropa. Si bien actualmente no existe una vacuna aprobada contra el virus de Bundibugyo, los ensayos clínicos de una vacuna comenzaron en la Universidad de Oxford en julio, en un intento contrarreloj por frenar una epidemia que ya no reconoce fronteras.



