La empresa de biotecnología Colossal Biosciences confirmó que los lobos gigantes, especie extinta hace más de 12.000 años, ya alcanzaron la edad reproductiva y están listos para formar una manada. El anuncio marca un nuevo hito en el controvertido proyecto de “desextinción” que la compañía reveló el año pasado.
La primera camada nació en 2025 e incluyó a dos machos, Rómulo y Remo. Seis meses después se sumó una hembra llamada Khaleesi. Los tres ejemplares, inspirados en la fauna popularizada por Juego de Tronos, viven en una reserva ecológica de 2.000 acres en un lugar secreto de Estados Unidos, bajo monitoreo constante, según publicó el medio británico Daily Mail.
“Los lobos gigantes están en excelente estado”, afirmó Ben Lamm, director ejecutivo y cofundador de Colossal. “Esperamos tener más cachorros de lobo gigante para finales de año”.
While y’all are shoveling, dire wolves are frolicking. But to be fair, every day is a play day for these dawgs.
(1/2) pic.twitter.com/sUrb4nPiBE— Colossal Biosciences® (@colossal) February 25, 2026
Matt James, director de bienestar animal de la firma, detalló el plan a The Telegraph: “El objetivo es crear una población de lobos gigantes que se reproduzca entre sí. Inicialmente aumentaremos la población mediante reproducción asistida y, posteriormente, dependeremos únicamente de la reproducción natural para lograr una población sostenible de la primera especie desextinta del mundo”.
Hasta ahora, los tres lobos cumplieron varios hitos de desarrollo: aprendieron a despiezar un cadáver de ciervo entero y muestran comportamientos sociales propios de una manada. Su dieta incluye carne de res, venado, caballo y un alimento seco formulado especialmente.
Cómo los crearon
Para “traer de vuelta” al lobo gigante, Colossal reconstruyó su genoma a partir de ADN hallado en fragmentos óseos antiguos. Con esa referencia, modificaron embriones de lobo gris para incorporar rasgos del extinto: pelaje blanco, dientes más grandes, complexión musculosa y un aullido distintivo. Los embriones híbridos fueron implantados en perras gestantes y los nacimientos se realizaron por cesárea para reducir riesgos.
La compañía planea criar entre dos y cuatro lobos más en los próximos años. Los futuros ejemplares se generarán a partir de diferentes líneas celulares para aumentar la diversidad genética de la manada. “Una vez que tengamos varios lobos de distintas edades, deberían empezar a surgir dinámicas y jerarquías naturales”, explicó James.
El debate científico
El proyecto no está exento de críticas. Nic Rawlence, paleontólogo de la Universidad de Otago, advirtió que una manada grande de estos depredadores de la era glacial “podría abatir presas más grandes que las que cazan los lobos grises” y aumentar el conflicto con humanos, algo que ya ocurre con la recuperación de lobos en EE.UU.
Otros científicos cuestionan si se trata realmente de “lobos gigantes” o solo de lobos grises modificados genéticamente. También señalan el riesgo ecológico de reintroducir una especie en un ecosistema que cambió drásticamente en 12 milenios.
El ecólogo Stuart Pimm, de la Universidad de Duke, fue escéptico cuando la empresa anunció planes similares para revivir al ave moa gigante: “¿Se puede reintroducir una especie en su hábitat natural una vez que se la ha exterminado allí? Creo que es sumamente improbable que puedan hacerlo de manera significativa”.
Por ahora, Colossal mantiene a los lobos en un entorno semisalvaje, controlado y sin acceso público. La reserva de 2.000 acres permite vigilarlos mientras desarrollan comportamientos naturales. Si el plan avanza, la reproducción asistida dará paso a la natural, con el objetivo de establecer la primera población “desextinta” autosuficiente.
La pregunta que queda abierta es si la ciencia debe —y puede— devolver a la vida a los grandes depredadores del pasado, y qué consecuencias tendría soltarlos en un mundo que ya no es el suyo.



