A los 107 años, Dorothy Creighton tiene motivos de sobra para celebrar, y lo hizo a lo grande. El mes pasado, en la residencia Pear Tree Court (Reino Unido), donde vive desde 2023, sus amigos, familiares y el personal del centro le organizaron una fiesta sorpresa con globos, pancartas y un pastel preparado especialmente por el chef principal.
Rodeada de sus seres queridos, la bisabuela, que vio pasar más de un siglo de historia, crió a tres hijos —dos hijas y un hijo— y vio crecer a su familia con la llegada de nietos y bisnietos, no dudó en compartir su filosofía de vida. "El secreto para una vida larga y feliz es tener un buen hombre, una buena familia y mantener a todos a mi alrededor alerta. Además, ¡no puedo vivir sin mi tocino y huevos todas las mañanas", dijo entre risas, según publicó el medio británico The Mirror.
Una declaración que rompe con cualquier manual de alimentación saludable, pero que ella defiende desde hace casi un siglo. Nacida en Bristol, Dorothy se describe a sí misma como una chica muy activa y de espíritu aventurero. De niña, mucho antes de convertirse en residente de una casa de cuidados, prefería jugar al fútbol con los chicos a cualquier otro juego.
Su vida laboral comenzó con las tijeras en la mano, como peluquera. Sin embargo, todo cambió cuando estalló la Segunda Guerra Mundial. Dejó el salón para alistarse en el Women's Land Army, el Ejército de Mujeres en el Campo, el cuerpo civil británico que mantuvo a flote la producción agrícola mientras los hombres combatían en el frente. Fue precisamente en ese contexto de esfuerzo y resiliencia donde conoció al hombre que se convertiría en su esposo.
Alcanzar su edad sigue siendo una excepcionalidad estadística. Según las estimaciones de la Oficina Nacional de Estadística del Reino Unido, en 2024 había 16.600 personas de 100 años o más en el país, el doble de las 8.300 registradas dos décadas atrás. Dorothy ya ha superado esa marca por siete años.
En Pear Tree Court la conocen bien. El personal la describe como una mujer muy habladora, que disfruta conversando con todos los que la rodean. No es raro verla en la cafetería de la residencia o haciendo una parada obligatoria en el carrito de dulces, una afición perfectamente coherente con su amor declarado por las gominolas.
Para Aimee Sparks, directora de Pear Tree Court, el festejo fue un hito para toda la comunidad: "Estábamos muy emocionados de celebrar un día tan especial con Dorothy. Como residente muy querida, fue maravilloso conmemorar este gran hito junto a ella. Aquí en la residencia, todo lo que hacemos gira en torno a nuestra filosofía de garantizar que los residentes lleven una vida activa y plena, y la celebración del 107 cumpleaños de Dorothy no fue una excepción. Fue precioso ver lo feliz que estaba de estar rodeada de sus seres queridos en su día especial".
Entre el tocino crujiente, los huevos de cada mañana y un puñado de dulces, Dorothy Creighton demuestra que, a veces, la receta de la longevidad no está en la privación, sino en disfrutar, con buen humor y buena compañía, de los pequeños placeres que nos mantienen con ganas de despertar al día siguiente.



